Voz y escrito de Arael Elämä...
Bienvenidos a mi punto de encuentro conmigo misma, donde dejo volar la imaginación, donde las palabras se reescriben desde lo más profundo de mi Yo, donde mi Ser se expresa con el idioma universal del amor, donde mi mente se desmaya entre versos y frases del corazón... Bienvenidos a mi mundo, al mundo mágico del alma..
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viernes, 1 de julio de 2016
SOMBRAS - LA HISTORIA DE UN ALMA ANÓNIMA - VÍDEO
Voz y escrito de Arael Elämä...
martes, 26 de abril de 2016
ENSOÑACIÓN
A
ti te escribo, a ti, sueño que se me cuela todavía entre suspiros,
a ti que fuiste sólo un espejismo de lo que mi alma dibujaba y
depositaba en mis anhelos, a ti que fuiste mi maestro sin conocer
apenas lo que crecía y se expandía en mi pecho.
Ahora
sé que sólo fuiste una isla invisible donde sentir un hogar
incierto, ahora sé que amar es mucho más de lo que leía de la vida
y traducía en mi mente cuando aún era tan sólo una chiquilla, una
adulta inmadura, envuelta en la inconsciencia de quien cree que el
amor es el apego, la codicia de tener lo que se ama y atraparlo,
venerarlo, enalzarlo para encarcelarlo en una relación de posesión
con el título de amor eterno.
Y
descubrí gracias a este enorme sentimiento, que no depende de nadie
que yo sienta, que yo viva, que yo sea la felicidad estendida en todo
mi cuerpo, y que, por tanto, que tú me amaras ya no era necesario
para que mi corazón te acogiera sin miedo y sin rechazo.
La
libertad se hizo en mí en un amor que no tenía que ser eterno en el
tiempo, pues las horas presentes eran todo, eran lo único existente,
lo único cierto, y es que en esos idílicos momentos, tú lo eras
todo, infinitamente todo, sin un mañana, sin la certeza de que el
futuro nos abrazara y acompañara en nuestro viaje como dos amantes
entregados al deseo.
No
preguntaría si yo era tu gran amor más intenso, lo sabría, mas
aunque no lo fuera, ¿qué importancia tendría si yo existiera en tu
ahora, en tu presencia, y el ayer no interfiriera nunca en nuestra
vida pues ya no nos acogiéramos a las apariencias?
Mas
no hubo ocasión de un romance, no contigo, aunque de tu mano llegó
ese ramo de rosas bellas cuya fragancia vino a recordarme que soy
capaz de amar a lo grande, incluso cuando la persona amada ni
siquiera se acerque a saludarme.
A
ti te escribo, a ti, a un “tú” que sólo hallé en mis castillos
de ensueño, a un hombre que habita en su dimensión de pensamientos,
que busca lo que es en lugares incorrectos, o quizás no, podría ser
que fuera yo quien errara al inventar un personaje en la ensoñación
de mis recuerdos, y sin embargo, todo eso ya no significa nada, mi
barco zarpó rumbo a otros misterios, y tú quedaste sumergido en lo
que no fue, en lo que amé con todo mi ser, incluso sin querer
reconocerlo...
Por
eso, mi querido amante narrado en algunos de mis cuentos, me despido
sin temor de hacer algo imperfecto, y me dirijo a mi alma, allí,
donde sé que conmigo me reencuentro, y dejo pasar los supuestos
amores que nacen del ego, para ir más allá, y no depender de llenar
mis huecos con tus vacíos ineptos, para ser completa y consciente, y
dedicar mi vida a lo que soy sin repudiar mis miedos.
Gracias
por existir y por estar en mi camino para guiarme hacia mi templo...
Gracias,
mas hoy debo partir para vivir, y volar, para emanar lo que llevo
dentro, porque soy rosa azul que se convierte en delfín, en zafiro y
en universo...
Arael
Elämä Araham....
viernes, 8 de abril de 2016
EL RENACIDO
El
quejido de mi cuerpo adormecido
se
lamenta del letargo,
del
ayer que se marchó,
dejando
un sabor amargo,
mientras
mi mente seguía jugando
a
ser un individuo de fuego inactivo,
un
hombre, o una mujer, sin vida,
una
persona esclava
de
un paradigma marchito,
de
una trampa que nos domina...
Las
lágrimas erraban los motivos
por
los cuáles querían derramarse,
y
se alejaban de las verdades,
vendiéndose
a la hipocresía
y
al control de las mendacidades
de
este mundo, corrupto, impávido,
un
desecho de la realidad imprimida,
en
nuestra piel como un impuesto,
un
castigo, un intento de olvidar
que
estamos siendo reprimidos..
Tal
vez...
O
quizás no, pudiera ser
que
me hubiera confundido,
que
cerrar los ojos a mi alma,
a
lo que siempre hubo
dentro
de mí, escondido,
esperando
a que lo hallase,
me
trastornara y me convirtiera
en
una resentida que detestaba
con
mucha fuerza ser humana...
Mas
dejé el enfado,
dejé
los puños, dejé la rabia
y
pasé a vivir mi vida
como
si hubiera nacido
en
un nueva galaxia,
enfrentando
mis delirios,
sopesando
las verdades que
otros
predicaban con su labia,
con
el discernimiento
de
un corazón despierto,
compungido
por el miedo
de
su ego a ser sustituido,
a
ser evitado y apartado
por
algo más puro, más divino,
mi
verdad, la verdad del cielo,
la
del ser, la de lo digno...
Y
el desafío se casó conmigo,
para
romper las normas,
para
dejar de sentir el mundo como un infierno,
como
un lugar ensombrecido...
Cómo
ser la magia, el mago,
la
fuerza, la diosa o la sacerdotisa...
cómo
ser lo más sagrado
si
la mente sólo destila
la
ira de tanto maltrato,
si
el pudor se enciende
por
el miedo a ser
de
nuevo corrompido
por
lo absurdo, por lo incierto,
por
el engaño de los que piensan
pero
nunca sienten, sólo así lo pretenden,
y
se ocultan..,
se
ocultan a sí mismos
que
están siendo esclavizados
por
sus mentiras subyacentes...
Puedo
ser la fuerza, el viento,
el
suspiro de un niño enternecido,
el
cambio, el rumbo a la humanidad
que
siempre he presentido,
puedo
ser la semilla de una nueva vida
que
se abrirá camino
para
lograr emerger y ser le árbol
de
la paz, del amor y de la dicha..
Puedes
ser la fruta del futuro,
de
un mañana límpido y de horizontes
frescos
y llenos de brillo,
Podemos
ser conscientes, despirtos,
mas
debemos desnudarnos
del
traje de la ira,
del
rencor, del miedo,
para
ser auténticos, verdaderos,
y
libres, libres para tocar el cielo...
Somos
el destino, somos el nuevo mundo
latiendo
y vibrando, rompiendo barreras
y
saltando peligros...
Arael
Elama
domingo, 6 de marzo de 2016
COMO UN ÁRBOL
Respira,
siente la brisa del viento suave, te habla, recita entre susurros tu
nombre, te eleva y te encuentra, te ama y te alimenta, te besa y te
danza, te canta y te envuelve para que entiendas que eres mucho más
de lo que piensas...
Pisa
fuerte la tierra, ancla tu fuerza en ella, tus raíces, tu entereza,
y siente su amor recorrer tus venas, ascendiendo siempre por tus
piernas, que son el tronco del árbol que te sustenta...
La
savia es la sangre que te convierte en la materia orgánica que vive
y que en el subsuelo se adentra, para ser valiente y elevarte por
encima de las nubes, con tus ramas que acarician robustas a las
libres aves que se acercan y que a tu encanto sucumben...
Eres
como un árbol, sí, un árbol que crece y que aguanta todas las
tormentas, que sabe quién es y cuál es su misión allí donde se
encuentra, un árbol que se mece con sus silencios, cubierto de hojas
verdes que son sus múltiples sueños, sus vivencias, sus recuerdos,
sus mañanas, sus historias y sus poemas, sus creencias y sus
dolencias, sus alegrías y sus torpezas, enredadas y envueltas en la
gran sabiduría que lo dignifica y lo encauza hacia sus metas más
sublimes y más ciertas...
Y
esas hojas, que nacen en sus ramas, maduran cuando acaban su función,
siguiendo fases, procesos, momentos, paradigmas que se dispersan a
través de todas ellas, y tras su ciclo ya completado, el árbol
simplemente suelta, y se desapega, para dar paso a algo nuevo, algo
que le devolverá la jovial dulzura del nacimiento de lo que
sustituye a su antiguo aspecto, por otro que se alza desde un nuevo
fundamento, más elaborado y a la vez más natural y más sincero,
más fusionado con lo que suena como música en una obra divina,
actualizada, mas insólita y entregada a una nueva forma de vida...
Eres
un árbol, de recias raíces, de ramas que alcanzan lo más celestial
y lo más increíble, de hojas que son sutiles gotas de sabor a lo
que son los aprendices, que sueñan con descubrirse, con amar lo que
son sin juzgarse, con ser lo mejor que puedan ser y dejar de
arrepentirse de lo que fueron, porque siempre fueron semillas que
brotan para expandirse...
Eres
un árbol perfecto, que nada envidia, que nada codicia, que todo lo
tiene, pues todo lo que él es brilla y se enciende con cada mañana,
con cada luna, con cada estación, pues se adapta con firmeza y con
osadía, con cada principio y cada final, sin temor a ser lo que es,
creando vida, creando la fresca sombra para quien la necesita y en
ella se cobija, creando luces entre esbozos de un mundo que respira
a través de su existencia, emanada para otros y para sí mismo, en
una simbiosis con la conciencia de un todo que nos magnifica...
Eres
un árbol que no entiende de guerras, de dualidades, de hipocresías,
de enfrentamientos, de mentiras o de burlas hacia las otras
existencias que en este planeta habitan, un árbol que no hiere, ni
ataca, que sólo es y emana su fragancia, su esencia, con respeto al
todo al que pertenece sin ostentar dominar, ni ultrajar lo más
sagrado que es él mismo reflejado en todas las otras vidas...
Eres
tan sencillo como eso, eres un árbol que besa el cielo y la tierra,
un árbol que se respeta y que es pura coherencia exquisita aunque
pase desapercibida...
Arael
Elämä...
martes, 1 de marzo de 2016
FANTASMAS
Emprendiendo
el camino, el sendero hacia una verdad sostenida en la música de un
corazón encendido, se desprenden osados los insultos del pasado, las
dispersas evidencias de que los obstáculos renacen de entre sus
propias cenizas, y entonces el alma se subleva, y así agarra con
suma fuerza su poder por la empuñadura de su sabiduría cierta, para
deshacer con calma los hilos de la enredada mente que se interpone
entre el yo y la felicidad anhelada y perseguida...
Y
un sollozo lejano se diluye entre mis manos etéreas cuando trato de
consolarlo para así vencer el llanto, para dejar de estremecerme
cuando intento levantarme de la caída de los sueños que durante
tanto tiempo me han guiado.
El
valor de las cosas que en la realidad han ido sucediendo, ha
resultado ser tan sólo una mentira, una idea preconcebida,
implantada para que mi verdad fuera fustigada al emerger para
liberarme de la esclavitud de una vida mal enfocada, de una visión
terca, e inhibida.
El
soñador que había en mí desenfundó su espada para luchar
embravecidamente contra los fantasmas que ya se despertaban.
Y
en cada paso que fue dando, fue enfrentándose a ellos, uno a uno,
mas de nada servía matarlos, porque nunca ganaba la batalla.
Descubrí
así que no debía asesinar lo que temía, ni huir de ello, ni darme
nunca por vencida, pues cuanto más fuerte era el enojo y la
incomprensión de lo que me acontecia, más me daba cuenta de que
nada era real en aquella contienda sin salida.
Y
entendí que los fantasmas a los que me enfrentaba o sometía, son
miedos y penurias que inventa la mente cuando buscas alcanzar lo más
sublime, y que emergen de los confines de lo más oculto de tu
oscuridad más temible, que por mucho que los aniquiles, en tal acto
nada te exime de tu responsabilidad de comprender para qué aparecen
y qué te exigen, para qué te persiguen cuando te encuentras ante tu
verdadera esencia, y te reconoces entre todos los personajes que has
sido y que todavía, en ocasiones, eres, y que se desperezan y te
asedian para que regreses a la norma, a cumplir con las reglas, para
ser de nuevo vencido por el sistema, por la matriz de ilusiones que
te somete y que te enerva, que sutilmente te emborracha para así
convencerte de lo que está bien, de lo que está mal, hundiéndote
en el pantano de la dualidad, en la separación, en la competición,
en la guerra...
Y
los fantasmas te conducen a tu propio mundo dual en tu interior,
proyectado en lo que ves fuera de ti, identificando al otro como
parte de ese combate y tratando de cambiarlo, de convencerlo, de
demostrale que tienes la razón, que tú eres el sabio, mas de nuevo
estás enredado en la trampa del control, de un ego que demuestra
gobernar tu mente, tu cuerpo, anulando de nuevo a tu alma, que sólo
sabe una cosa, que existe, que es, que no hay nada dual, que todo es
un engaño, un laberinto en el que se pierde siempre el ser humano.
No
hay que ganar, ni perder, no se trata de vencer nada, ni de sanar, ni
de cambiar, se trata de permitir que lo que es sea, y que los
fantasmas hagan su función sin que nuestro andar se detenga, y que
nuestro dolor se funda con nuestra verdad para que éste no duela, y
que nuestra alma se expanda como fragancia a través de nuestra
mirada, nuestra voz, nuestra naturaleza...
Y
si otros intentan que seas de otra manera, debes recordar que sólo
se observan a través de tus pasos, y que sus fantasmas y los tuyos
se intercambian la tentaviva de frenarte para que dudes de tus
convicciones internas...
Sé
siempre lo que tú eres, no temas, no dudes, no escuches aquello que
parte del miedo de quien a su alma no se entrega...
Emprendiendo
el camino, el sendero hacia una verdad sostenida en la música de un
corazón encendido, he tropezado con muchas piedras, he limpiado un
sinfín de heridas, he dejado atrás a personas a las que amaba
porque debía atravesar una puerta que ellas no escogerían, he
sufrido mi propio juicio, y el de quiénes no me comprendían, mas no
me arrepiento de mi ruta, ni de mis elecciones vividas, pues a pesar
de ser todo una ilusión para así poder encontrar esa verdad en mi
alma prendida, me conducen hacia mi lugar sagrado, mi consagrada y
amada Alma, mi Ser, mi unión divina conmigo misma.
Arael
Elämä Araham...
domingo, 20 de diciembre de 2015
AHORA
Ahora
que te has ido, mi pecho se derrama en el sollozo de mi alma, que te
llama, que te busca, que te aclama, porque tú has sido mi verdad, mi
principio, mi eternidad, mi compañero más amado, el único amor que
siempre en mí había vivido, callado, anclado en mis memorias
infinitas, en mis células, en todo mi ser, que te respira, que te
admira, que te venera, que se ilumina con tu sonrisa, con tus
caricias, con esos besos que nos unían y fusionaban en nuestros
mundos y dimensiones creados para amarnos sin límites, sin
pretensiones...
Ahora
que te alejas, mis ojos se duermen, se cierran, y ya no esperan poder
amar a nadie más, porque tú has sido la cumbre de la experiencia
del verdadero amor vestido de hombre, con mi piel de mujer
envolviéndote en cada centímetro, en cada aliento, en cada
vivencia, en cada mañana...
Y
es que tus labios han sido el paraíso de mi boca, tu mirada el
océano profundo donde te exploraba al hundirme en ellos, para
después volverme loca de pasión cuando se nos escapaba el deseo de
nadar en nuestros cuerpos, de tocarnos más allá de la materia que
estábamos siendo...
Construimos
juntos nuestro cielo, dulce amor de versos, de flores, de sosiego,
para volar como ángeles y descubrirnos por entero, como humanos,
como seres divinos, en nuestro gran anhelo de poseernos, o quizás,
de ser uno uniéndonos, fundidos en nuestros corazones en una danza
sensual que se mecía en nuestro empeño de concedernos el gran
regalo de lo que significa estar en esta Tierra y querernos...
Ahora
que la despedida se muestra como una tormenta sobre mi espalda, como
una carga que no sé si sabré sostener, ahora que tus manos y las
mías no siguen en su alianza y se desligan, ahora, ahora puedo
decirte que, sin más, en esta vida, tú has sido y serás la llama
que en mí se enciende y se queda prendida para el resto de todos mis
días, y que te veré y te amaré en la esencia de todo lo que me
rodea, de todo lo que a mi alrededor exista, porque tú y sólo tú
eres un yo con el cual supe descubrirme y sentirme, comprenderme y
hallarme...
Ahora
que sé que te marchas todavía amándome, sabiendo que tú sientes
lo mismo, mas que partir es lo que escoges para seguir un camino que
ya pactaste, hace tiempo, antes de reencontrarnos en este destino,
sólo te pido que me recuerdes, que no permitas que otros amores
arranquen de tu alma a la mía, porque allí se queda, contigo, parte
de mi esencia, y en mí parte de la tuya, porque así siempre fue,
aunque tú al principio no reconocieras lo que somos, y no
permitieras que el amor que buscabas te alcanzara desde dentro de ti
hasta dentro de mí...
Ahora,
comprendo, acepto, y yo también me entrego a la partida, me marcho,
me alejo, porque el amor es respeto, y por eso, te prometo, amado
mío, que seré feliz, que, aunque este amor será irrepetible,
amaré, te amaré a ti en cada cuerpo, en cada beso, en cada
universo, en cada rosa del jardín de nuestros sueños, en cada
palabra tierna de quien me escriba como tú lo hacías en secreto,
porque aun amándote con todo lo que soy y seré, entiendo que no
puedo abandonarme, no puedo despreciar la vida, no puedo torturarme
porque tú no quieras luchar por lo que nuestras almas gritan...
Ahora,
no insistiré en que te quedes, alza tus alas, amor mío, y vuela,
experimenta, siente, ama, ríe, y permite que todo lo que vivas te
ayude a llenarte de ti mismo, para así honrar nuestra unión divina,
que valga la pena la aventura, que sea bello lo que consigas, que el
éxito sea enorme, que te amen como mereces, que aprendas, y cuando
llegue el momento en que se marchite el cuerpo que nuestras almas
habitan, me des la mano de nuevo, para volar hasta esos lugares que
creamos con tanto amor cuando aún mis ojos reconocías...
Ahora...
ahora te digo adiós, y espero que te nutras de la música de un
nuevo amor para que cuando te escuche en mi interior gracias a
nuestra eterna conexión, no pueda oír más tu dolor, sino tu
felicidad compartida a través de tu corazón...
Arael Elämä...
domingo, 13 de septiembre de 2015
PASO A PASO
Me
abro camino...
Paso
a paso, poco a poco, forjé las huellas que del ayer me enviaron a
este momento en que me hallo frente a ti, sopesando los éxitos, los
fracasos, las verdades, los engaños, y recalculando la ecuación que
se gestó con números que ahora ya no me sirven, porque se han
borrado.
Y
del abismo en el que parecía estar cayendo, emergió una luz que me
acogió me elevó, y me mostró el camino que no podía ver, pues se
creaba cada vez que mis pies tocaban un suelo que no existía.
Me
embarqué en una aventura con una brújula que marcaba mis errores,
para que pudiera liberarlos, dejarlos ir, para que no los guardara
más en mis bolsillos, para que no anudara ilusiones a mi alma
sedienta, porque en realidad, jamás había sentido sed, el agua
brotaba desde mi corazón, como un rayo reluciente hecho de versos,
que se entrelazaba con mis manos, con mis ojos, y se expandía en mis
abrazos, en mis besos, y se extendía por aquellos parajes por donde
paseaba.
No
me percaté de que por aquellos lugares por donde transitaba, mi Ser
sonreía y las flores se escapaban y volaban, las mariposas se
convertían en hadas, las sirenas peinaban sus cabellos con mis
palabras, y el sol me daba la calidez que necesitaba para sentirme
acompañada.
Y
mi atuendo de guerrera no me hacía falta, ni el de víctima, ni el
de mujer enamorada, tan sólo un yo tranquilo, sosegado, que a sí
mismo se emanaba, desprendía la esencia real de lo que la ropa
ocultaba.
Me
abro camino...
Dejo
atrás el verbo del cual me equivocaba, no nado en el río que mis
lágrimas ya secas habían inventado para llegar a un mar que ya no
estaba, que no era mío, forjado de hechos e historias de misterio
que me encandilaban.
Y
hoy soy mi barco, mi océano y mi estrella, el flujo de energía que
se mueve hacia la gran estela de la vida, de la conciencia divina, de
la magnificencia que me guía hacia la idea que no es idea, que es la
única verdad, la unidad, el origen, la supremacía.
En
el paso del gigante que me da la mano cuando mis piernas flaquean,
hallo la fuerza, el corage, la valentía...
Y
en el gesto tierno de quien susurra entre el canto del viento que mi
piel de forma suave acaricia, te encuentro, me encuentro, nos
encontramos, más allá del amor mundano, más allá del amor que mi
pequeña mente comprendería, más allá del universo, más allá de
un millón de miradas vacías, más allá del cielo, más allá de
esta vida.
Beso
tu mirada y la bendigo en la mía, porque mirarte es la bendición
más bella que he sentido en mi pecho encendido con la luz de algo
más fuerte que nosotros, que nos mira, beso tu sonrisa esquiva, tu
alma fundida en el sollozo de una emoción contenida, tu cuerpo que
respiro y que en mi cuerpo se perfila, tu abrazo que me envuelve y me
ilumina...
No
hay error en lo que hace latir mi existencia más allá de esta
humana que soy, de esta mujer de la que me visto cada día. No hay
mentira en lo que observo sin el filtro que cayó en el abismo que me
sostenía, ahora, sólo hay verdad, y el miedo se ha rendido ante la
diosa que vive en mi boca cuando la besas con tu amor de ángel, de
hombre, de dios, de locura de pasión que me provoca, sí, me provoca
vivir, me provoca sentir, me provoca salir de esta crisálida que me
oculta, para unirme a tu voz, a tu respiración, a tu piel, a tu
esencia loca...
Me
abro camino...
Renazco
de mis cenizas y destilo mi voz como una ráfaga que te habla cuando
tu ser me da la mano y me dice: “camina, camina mi amor, camina,
que yo te acompaño, que no hay distancia, que sólo hay amor y sólo
hay vida”
Arael
Elämä.
sábado, 22 de noviembre de 2014
REGRESAR A MÍ
Ávida de sentir la plenitud de la esencia que recorre mi cuerpo, salí de él para buscar lo que creía que podía completar mi camino.
He surcado mares, he saltado abismos, he volado libre con mis alas desplegadas, cautelosa para que el viento no se percatara de mi invasión en la miríada de su reino, donde bellas sílfides guiaban mi grato ascenso en aquella travesía afortunada.
He soñado sublime alcanzando la cima de mis anhelos, rozando la alegría del momento embriagador que supuso desnudarme de lo que inventé para jugar en el campo de los espejos.
He sido universo, despojada de la mentira, de la alucinación producida por el encantamiento de las verdades ilusorias, desprendiéndome del dolor, de la cúspide de mis lamentos, para ser una nueva versión humana de lo que había estado siendo, para ser más alma y menos pensamiento, para ser más amor y menos sufrimiento, desterrando el miedo.
Volé y volé, soñé y soñé, busqué y busqué, y sin saberlo, en un instante equivocado, me alejé de todo lo que estaba persiguiendo.
Y es que en el paso de mis ensueños, en el cruce de los mundos de la materia y de lo etérico, se me extravió la esperanza en un desencuentro. La confianza se derramó entre mis dedos como agua volátil, como verso sin principio, como hoja oscilante entre ráfagas de huidizas brisas que me apartan de lo que mi corazón escribe en un papel de dulces canciones, que fueron dictadas por el amor que me tiñe de poemas, me cubre de flores y me pinta la voz con el tono del edén que vive en mí porque en él mil veces he renacido.
Sin la fe que se ungía en mi pecho, sanando cada rasguño que al caer en mi corazón se hundía en lo más profundo de mi amor impoluto, la triste afección de mi alma se hacía presente sin que me diera cuenta, lenta, indeleble, dispuesta a destruirme.
Y como ángel caído sobre el mar del desconsuelo, del esperpento, del desasosiego, compungido y pereciendo, levanté la mirada y me observé ajena a mí centro, en la extraña lejanía de lo que había estado siguiendo.
Regresé, volví a mi propio universo, para lograr que el amor fuera mi brújula de nuevo, para que en mis lágrimas ya no hubiera más el desencanto. Ante mi infección por la mezquindad de lo austero, del equívoco por el desierto voraz que imaginé para atravesarlo luchando por amar en un lugar insincero, me erigí de nuevo, para no ser dañada más tiempo por la cruel y extrema condición de la desértica bruma de mis pensamientos, dunas y sol, frío en la noche en la que se regocijaba mi ego.
Regreso a mi templo...para ser la diosa que fui, creada por amor hacia mi presencia en alguno de mis cuentos...
Y es que me perdí buscándome en un paraíso yermo, en la aventura de hallar de nuevo al dios divino que quebró mi desolado llanto, fúlgido inventor de mis estimados versos, que amanece en mis besos y caricias silenciosas que se me escapan en el tiempo, enclave eterno de mi esencia completa, corazón unido a mis latidos que lo atesoran y lo cuidan, deidad que duerme en la mendacidad de un mundo abrupto, escarpado, inaccesible para un ángel destronado y olvidado.
Hoy, tras hundir mis ojos en la falacia de las realidades que ante mí se imponen sin reservas, veo mi derrota, me rindo, entrego mi miedo a los avatares que me acompañan, reniego de ser sometida a los designios de mi ego, me elevo, me enfrento al fuego, al hielo, al trueno, soy más fuerte porque ahora, con mis alas mojadas, también vuelo.
Y en el olvido seré recordada, y en la muerte, seré renacida, y en mi pérdida, seré recuperada, y en mi partida, seré la diosa que por fin regresa a salvarse de su propia guerra, urdida para aprender a ser una mujer liberada, un alma libre que vive como una humana, poder de la feminidad de la fuerza energética que en mi corazón se despierta para alcanzar la nueva humanidad creada.
Arael Líntley
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