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viernes, 19 de octubre de 2018

SÓLO SOY

Me buscas en incontables recuerdos que se disipan en tu memoria, cuentos que nunca fueron, o que se olvidaron en otras existencias ya vividas...
Intentas darme un nombre, un personaje, una imagen de mujer que sea como siempre imaginaste que sería, algo así como tu alma gemela, tu estrella, mas no te das cuenta de que eso me hace demasiado pequeña.
¿Quieres saber quién soy? Te lo explicaré para que al contemplarte a ti mismo, desde dentro de tu más interna esencia, la más oculta y la que menos encuentras, me comprendas y me sientas, porque vivo en ti, y hasta que no lo asimiles y lo integres, hasta que no lo entiendas, no sabrás quién eres, ni qué es aquello que te rodea...
No soy lo que dibujas superficialmente, no soy lo que te inventas, no coincido con ninguna de tus absurdas ideas, soy más que eso, pero menos de lo que tú esperas desde tu limitada conciencia, atrapada en una percepción ínfima y escueta...



Sólo soy, lo demás Es y se manifiesta porque ya Es, en mí, en ti, en todo...
Desanudando el laberinto de mi mente, me hallo sublime, perenne, no necesito nada, pero disfruto de la abundancia que desde dentro de mí se manifiesta como magia...
Si te observo, puedo verte a través de tu mirada, escucharte atravesando tus palabras, amarte desnudándote de tu falsedad y abrazando a tu alma...
Pero no me pidas que crea tus historias, sólo creo en la existencia que reina en mi mundo de los sueños, y que crea, crea y se regodea entre las maravillas que se erigen para regalarme una realidad hermosa, bella, ajustada a lo que mi corazón desvela...
No creeré en tus historias, pero sí en ti, para crearte, para que existas en mi mundo, en mi esfera...
Soy lo que soy, un todo que abarca la nada, un camino sin principio, una huella eterna y efímera, un beso que besa a la vida, una fuente inagotable de energía que Es, que brota incesante, que fluye colmada de amor , puesto que es amor lo que palpita y pulsa en cada gota que la habita...
Sólo Soy en un ahora que durará un siempre que nunca tuvo un pasado, ni un futuro, ni un presente...
Soy tu latido que, como música, dentro y fuera de ti resuena...

Arael Elama

sábado, 18 de noviembre de 2017

UNA REALIDAD SECRETA


Asomada siempre en el punto de intersección entre lo mundano y lo invisible, entre la incrédula realidad y la absolutamente insulsa fantasía de su mundo secreto, ahí afloraban las palabras que enternecían sus arduos pasos, inquietos y desprovistos de la osadía de un escritor intrépido.

Un tenue halo de misterio la acompañaba en su poético desdén por la cotidiana destreza de lo que se solía considerar vida, mas ella sospechaba que había algo más, algo inquietante, algo que percibía y que no comprendía.

Se instaló en su alma un despropósito al intentar describir con palabras el resplandor de ese horizonte que latía en su corazón, un lugar que recordaba vagamente, un espacio sólo suyo donde lograba reconocerse y verse como lo que siempre fue, antes de estar acomodada en una confortable y apropiada escala de grises..

Ella pertenecía a un multiverso difícil de relatar sin caer en el desatino de la inclemente obsesión del lamento de quien anhela el regreso a un hogar que todavía no logra recapitular...

Mas en sus manos, en sus versos, se alojaban las señales de su verdad, de su magnificencia, de su experiencia como luz, como energía, y eso la hizo despertar...

Era la expresión de la vida en estado lumínico, danzando por el cosmos, sintiendo la libertad como su naturaleza más esencial.

Y en un azar fulgurante, se aterciopelaban sus movimientos, acompasados, como música brillante, vibrando sin miedo, junto a otros como ella, que se arremolinaban formando espirales, desplazándose por multidimensiones exultantes de amor y de armonías, de gestos vivaces y audaces, de claras pulsaciones de creación y de alegría.

Mas no estaba sola, recordaba cómo se entrelazaba con la energía de una ráfaga centelleante, una estela resplandeciente que permanecía unida a ella en cada oscilación, en cada giro, en cada posición, ambos en la misma frecuencia, ambos en el mismo amor.

Entre millones de estrellas, galaxias, entre un sinfín de planetas, constelaciones, mundos paralelos, incontables dimensiones, el infinito era su hogar, mas en un universo decidió experimentarse como la escritora de letras en la tierra de tonos grises, donde como humana se encarnó.

Y ambas refulgencias se abrazan ahora cuando se acuerdan, cuando se reconocen en sus sueños, junto a los que se atreven a ser conscientes de sus etéreos recuerdos.

Su realidad secreta impulsó el color en cada flor, en cada campo, en cada cielo, para pintar de amor con infinitud de universos, cada poesía, cada relato, cada cuento.

Tal vez por eso se asoma a sus ocultos enigmas, tal vez los está descubriendo y escribiendo, tal vez los está divulgando y esparciendo, como la flor propaga su aroma a través de la magia del viento...

Arael Elama



martes, 12 de julio de 2016

LA LLAMADA ANÓNIMA


Sí, te pienso, te imagino, te rodeo con mi aroma de cristal que se me escapa como ráfagas de viento desprendiéndose de mi pecho, para abrazarte, para recordarte lo que es amar desde mi alma, para coserte las alas que olvidaste que podían devolverte la libertad de ser tú mismo, y alcanzarnos siempre, en nuestro vuelo, en el destino, en dimensiones bellas y también en este tiempo, en este espacio donde no te tengo, para fusionarnos como juramos en cada uno de nuestros encuentros, antes de que nos confundiéramos en nuestros abismos.

Y te hablo, te suplico, y te envío desde mis lágrimas una llamada anónima de auxilio, y desmayo mis palabras en el latido de mi cuerpo que se esconde compungido, porque siente, porque se estremece cuando tu respuesta llega como una luz, que se me cuela en los rincones de mi consciencia sometida por temores, que me impiden deshacerme del engaño de pensar que no vale la pena ser estos humanos mortales, porque sufren, porque anhelan, porque viven emociones que a menudo nos empujan a sumirnos en tormentos y mendacidades. Mas tu voz, la de tu esencia divina, me atraviesa el corazón para iluminarme y desengancharme de este miedo a no lograr nunca contemplarte, de esta lucha contra la sombra incesante que me acecha para dominarme.

Sé que no vendrás a rescatarme, no es tu cometido, sé que es mi fortaleza y mi tenacidad las que me mantienen viva en este enclave, y te he prometido que aunque vaya contra la corriente, aunque yo sola me salve, aunque pueda ser una loca más que se disfraza de adaptada y de valiente, no perderé la autenticidad que me identifica, mas tú sabes, mi vida, tú lo sabes, tú comprendes que mi llanto ha sido el alivio que ha sanado mis heridas, que tus ojos han sido el horizonte hacia el que he volado cada noche, y cada día, que tu sonrisa ha sido mi cobijo en esos lugares que nadie ha visto, esos donde siempre reconozco que eres tú quien me acaricia y me mima.



Así que, no me pidas que no te cuente lo que siento cuando se oscurece ese diamante que fui en algún universo, que ahora nos espera para regresar en ese viaje de partida, que todavía no comienza y no termina, no me ruegues que no llore, no intentes secar con tus besos gráciles esta tristeza que se mezcla con la dicha de sentirte, aquí en este instante, permite que te diga que te añoro en mi camino, que te busco en lo que vivo, que a veces flaqueo y me despierto sin aliento y sin encontrar sentido a lo que soy, a lo que pido desde esa carencia irreal que experimento cuando no te percibo.

Y es que soy humana, soy humana, y siento, y canto, y sueño, y grito, y lloro, y en ocasiones me lastima el frío que me sobrecoge cuando no hallo en tus brazos el abrigo que tú me dijiste que compartirías conmigo...

Una llamada anónima, un lazo de amor que viaja hacia tu alma, una palabra que te llena de mi esencia en una telepatía que no entiende de mensajes de la mente, torpe y recia, una comunicación con el lenguaje sublime de nuestras dos divinidades envueltas de estos cuerpos que nos alejan, o nos acercan...

Y recibi tu respuesta, y me estiré en tus pestañas para dormirme en tus párpados enamorados del presente, para entregarte mi desdicha en la mañana siguiente, y así, otorgándonos el placer de la cercanía de nuestros mundos, de nuestros cuerpos sutiles, decidimos dejar la espera para reencontrarnos en todas las líneas del tiempo en que nacimos...

Arael Elämä Araham...

jueves, 31 de marzo de 2016

DE MI DIVINIDAD A LA TUYA

Me siento, te miro,
el aire parece espeso,
me entrego a mi destino,
contemplo tu mirada,
es eterna, es la quimera
de mis designios,
estoy completa,
pero te alcanzo y me visto
de tus gestos, de tus mimos,
de tus misterios,
soy una música creada entre
los sonidos de un piano etéreo,
que tus manos acarician mientras
mi alma se pierde entre tus risas,
entre tus dedos, que la dibujan,
que la embelesan,
para bebérsela con esos labios
que a mi corazón se entregan...

Y te amo, sin mirar atrás,
sin tocarte, sin pensar en nada más,
tan sólo en darte, darte, darte...

Mi divinidad se derrama entre tus latidos,
hieres la ignorancia de mis ayeres
que siempre fueron torpes y entumecidos,
te me desmayas en los placeres
que se entrelazan entre suspiros,
y vuelan las alas de un ángel
para elevarnos hasta
lo que aún es desconocido...

La eternidad no es suficiente para quererte,
ni es tan profunda como mi otro cuerpo,
ése que no se mira, que sólo se siente,
por eso buceo en tus lágrimas perennes,
cuando te vuelcas en mi pecho para disolverte
y unirte al pulso luminoso de mi esencia,
de mi consciencia más sublime y solemne,
que sobre esta realidad insulsa
te abraza y te sostiene...

Mi divinidad se enciende,
te veo entre los surcos
de mis pensamientos,
yace la noche de mi alma
cuando tu boca escribe
con el verbo la palabra
de lo que eres,
y me elevo tanto, tanto,
que ya no soy este yo inconsciente,
que tanto miedo suscitaba
en mis anteriores vaivenes...

Me siento, te miro,
el aire se presta fresco,
me busco en tu cariño
y soy un ave que surca tu cielo
mientras tu vuelas a través del mío...

No hay horizontes
que no amanezcan con tu nombre,
ni futuros que se desnuden
si no estás presente,
no busco tu perdón,
ni que me ames,
porque sé muy bien lo que sientes,
sólo quiero ser y vibrar en ti,
y tú en mí,
como lo hemos hecho siempre...


Arael Elämä...


EL COMIENZO


Desnudos, sangrantes, mis pies llegan al final del camino. Mis lágrimas han alcanzado ya su anhelado destino, mis manos ya no sostienen el peso que tanto dolor había infligido en mi alma, en mi corazón y en mi espíritu que por fin hoy ha renacido.
Y en el agua, mis heridas se detienen y se elevan, cicatrizan y me liberan, me entrego a la dicha y mis hombros ya no sujetan el mundo que tanto miedo me producía...

¿-Quién eres?- pregunto mientras observo mi reflejo en el río cristalino que atravieso decidida, dispuesta a dejar atrás lo que ya he vivido, para olvidarme del pesar del que tanto he aprendido.

Mi rostro ya no es el que siempre me mostró mi identidad pasajera, ni mis arrugas por el tiempo transcurrido son ya la marca de mis verdades, de mis esperas, de mi presencia divina, ya no hay motivo por el que pueda despreciarme, ya no busco que la consciencia me invada y despierte a mi alma adormecida, ahora ya no estoy cautiva...



Mas siento que hay en mí un cierto miedo de Ser, pues aprendí a no serlo, a quedarme sumida en la mentira de mi ego, que me otorgaba la calidez de un hogar falso que me callaba y me cobijaba en los inviernos...

Hacerme cargo de mí misma, en la libertad de mi verdad más intensa, aquella que me hace ser lo que yo soy, es un enorme desafío al que me enfrento ahora que ya he cruzado esta frontera, este torrente de dudas que me ha conducido hacia otro ciclo, hacia otro lugar que desconozco, hacia otro sitio en el que nada fue creado, pues he de creer y crear, siendo el pincel y la pintura que dibujan un nuevo horizonte colmado de brillos, de suspiros de aire vívido y tranquilo, de belleza límpida, exquisita, donde se alza con amor una nueva humanidad inherente a la vida, a la nueva tierra soñada y renacida...

Soy sólo un eslavón, una gota que ayuda a que se forme el océano de la conciencia diamantina, que ha brotado desde la ardiente llama que abrasó mi mente, mi inconsciencia, mi debilidad, mis creencias más queridas, para pulir cada fragmento de mi alma que se había rendido a la mendacidad más admitida, mas soy, siento, y mi latido es el impulso de este cambio, este comienzo anunciado y permitido, tras el final de un tormento consentido, que ahora ya no es, no existe, porque por fin, el ayer ha sucumbido...

Y se suman más existencias, más corazones encendidos, más presencias que se enamoran del amor, de los talentos, de la capacidad de ser a través de la materia, de los cuerpos de seres humanos comprometidos consigo mismos...

Arael Elämä...

sábado, 19 de marzo de 2016

MI FORMA DE AMARTE


Antes de que vuelvas a huir, a refugiarte en tu mundo y a tratarme con tanta indiferencia, te diré por fin cómo es de veras mi sentimiento, aquello que quería contarte, lo que tu alma sabe aunque tu boca te mienta.
La única forma en la que puedo amarte es desde dentro de mí, extrayendo todo lo que soy enfocando hacia ti, hacia tu corazón, diluyendo mi amor con el tuyo, creando así una energía nuestra, formada por nuestros dos seres, que ya eran uno antes de estar capturados en estos cuerpos...

No me pidas que dependa de ti, que muera de dolor si tú no estás, que demuestre mi amor sintiendo celos cuando sonríes a otras personas o eres amable con ellas, que me muestre débil para que tú te sientas fuerte, no me pidas que sea lo que no soy...

La única manera en la que puedo darte mi amor es siéndolo, siendo ese amor en mí, y permitiéndote a ti que lo alcances, que te empapes de él, que lo sientas en ti, que te invada, porque el amor que hay en mí soy yo misma, y si te amo, será sólo con todo eso que soy en mí.

No puedo ser otra cosa que no sea una presencia envuelta de un cuerpo físico, guardada temporalmente dentro de él, pero no encarcelada, no atrapada, sino vestida de él, con la posibilidad de desnudarme de mi atuendo humano y sentirme en expansión, sin limitaciones que me impidan existir en cada ser, porque pertenezco a la existencia total, soy la existencia, igual que tú, y si quieres que nos experimentemos amándonos dentro de estos trajes humanos, lo haremos, pues la consciencia así lo decidió antes de que yo te hiciera esta pregunta, antes de que tú me dieras la respuesta...

La única forma en la que puedo amarte es desde mi plenitud, desde mi amor hacia mí misma, desde mi incondicionalidad, así que si quieres ir de la mano conmigo, suelta los dogmas, suelta el deseo de poseerme, de sentirme parte de algo tuyo, porque no puedes agarrar al viento, y yo soy viento, no puedes creer que te pertenezco, porque el viento sólo se pertenece a sí mismo, y te diré algo más, tú eres ese viento y yo soy contigo una ráfaga que se une y deja de estar separada de ti...No existen límites que nos separen, querido ser que habitas en ese otro cuerpo, amado mío, existo dentro de ti y dentro de mí, y dentro de todo, y fuera de todo, y en la nada, pero yo, la existencia que está en mí y en ti, te escojo a ti, sí, a ti para amarte desde una pequeña experiencia de amor que abrazo desde la magnificencia...

Ayer fui frágil, creía que era sólo una débil semilla que apenas crecía, que nadie podría percibir, mas hoy he crecido entre todo aquello que me hacía daño, y mi tallo robusto me permite defenderme, y mis espinas están para demostrarme que soy fuerte, que sólo escogí este mundo para saber amar a pesar del dolor, trascendiendo el sufrimiento, sin esconderme, floreciendo cada día con más ímpetu, emanando la esencia que se me otorgó con este cuerpo a través del cual te hablo, te escribo, te cuento, te miro, te digo que no me pidas que sea lo que no soy, que entre en el juego de la seducción, porque simplemente, ya fui seducida por la vida, conquistada y amada, bendecida, y si quieres seducción tendrás que sucumbir a la mía, porque yo soy la seducción, soy la fuerza, soy la poesía, envuelta en una persona que te ama y que es todo eso con la osadía de entrar en tu alma y demostrarte que en ella está la mía...



No importará entonces si las barreras se levantan para evitar que te arranque la creencia de que la vida es lo que tu mente implica, lo haré, lo haré igual porque no fui yo quien decidió que eso sucedería, ni siquiera quiero hacerlo, pero la existencia así eso quiso, aunque yo me dé media vuelta y mi camino prosiga, ella, ella sí ella, será quien desde mi presencia, y en la distancia que en realidad no existe, te atrape y me agarre y nos una para experimentarse a través de nuestras pequeñas consciencias...

Así que, amado mío que te escapas de tus propias sombras escondidas, la única forma en la que puedo amarte es desde dentro de mí, extrayendo todo lo que soy enfocando hacia ti, hacia tu corazón, diluyendo mi amor con el tuyo, creando así una energía nuestra, formada por nuestros dos seres, que ya eran uno antes de estar capturados en estos cuerpos...

Y cuando lo entiendas, cuando te encuentres con ella, sí, con la existencia, con tu gran consciencia, sabrás qué era lo que significaba esta enmienda, este intento de que por fin ante mí así lo sientas...

Arael Elämä...

domingo, 11 de octubre de 2015

AMOR Y LIBERTAD

Quiero rasgar estas vestiduras que llevo, soltar la cuerda a la que me sujeto, dejar morir lo que me hace esclava, esculpir mis sueños con las lágrimas que derramé durante mi descenso al mundo de los cuerdos, sacar de dentro de mí la huella de los imposibles, arrancarme la piel de las mentiras y las decepciones, cubrirme de las estrellas que brillan en tus ojos cuando me miras desde la lejana tierra de los amores y los delfines, porque entre mil mares se halla mi alma llamándome para que la abrace y le confíe mi pesar.

Quiero soñarme en una realidad que ya no es sueño, descubrirme entregada en tus brazos que me sujeten para bailar la danza de las caricias de un amor inmenso y eterno, descubriendo los universos que nos rodean para que saltemos entre ellos, de vida en vida, de verso en verso, para crear nuestra canción y desplegar nuestros sentidos en los silencios de los mundos desconocidos, sembrando belleza, regando la vida con el amor que de nuestros labios unidos se derrama como lluvia divina, colmada de humildad, de serenidad, de la pasión y el deseo de ser uno, uno con nosotros, uno con todo lo demás.

Quiero que esta mujer que me contiene sea libre, que se mueva grácil entre el viento, siendo un suspiro a veces, y otras una melodía que se encuentre viajando entre la gente, para ser sentida en lo más profundo de cada esencia real y firme, de cada humano que en esta tierra existe, para ser tan sólo la inspiración del alma que cada uno busca y en un segundo se encienda la luz que todos tienen, pero que nadie alcanza.



Quiero ser la voz de cada letra que se me escapa desde un rincón de mi presencia que no se explica, que no se entiende, que no es nada, pero que lo es todo, porque es aquel lugar donde todo sucede, donde nace el reconocimiento de la conciencia, donde es, donde existe, donde mora el gesto de la dulzura que me hace ser lo que siempre fui, lo que siempre seré, aunque no viva en este cuerpo en el que ahora resisto los golpes de lo que he venido a  aprender, que todo lo que anhelo se encuentra en lo que dentro de mis ojos rima, y lo logro ver cuando en mi ser me pierdo.

Quiero que me escuches, tú, corazón, tú, océano de esencia cristalina, agua pura, ola de palabras de fragancia salina, para que te llenes de este ensueño y te conviertas en la música que te muestre que las noches que te quedas desmayado en ese insomnio, contemplando lo que tu cielo te regala, la magia se despereza y te hace latir como nunca, explicándote una historia que en rutinas y quehaceres no se alza y no te abruma, pero en el susurro nocturno de tu brillo interno, se hace casi palpable, se manifiesta, como algo etéreo que te ilumina y te habla, que te transmite lo que yo quiero, que es lo que ya es, y lo que anhelas, porque entenderlo no es sencillo con este ruido que se nos cuela entre los dedos de la incosnciencia, la cual atrapa lo que comprende nuestra mente preparada sólo para lo justo y necesario, pero no para lo que soñamos y dibujamos en otros planos, ya que lo más sagrado se nos derrama como la arena fina de un lejano desierto en un espejismo que jamás tocamos.

Quiero la locura de ser quien vine a ser, una flor que se desprende del jardín para escapar de la corriente de ser perteneciente a una jaula de arquetipos, de fantasías de nomenclatura real por una gran unanimidad parcial, pues no soy de ningún tipo de rosa esclava, soy rosa silvestre, porque la belleza se libera de entre los pétalos de aroma de zafiro y se confunde con el azul del cielo para que la vean sólo los que libres sienten, desatados de sus cadenas, y viven, aman, crecen, aprenden, mueren en un nacer nuevo que les sorprende y les transporta a su verdad, a su poema, a su integridad...

Quiero y tengo la libertad entre mis manos, y  me desabrocho de la opresión de la polaridad establecida, para saltar hacia el abismo de mi profunda realidad, y hallarte, a ti, sí, a ti que me esperas en ese acto de valentía de serme, de serte, de volar en poesía traducida en esta pequeña, pequeña persona que en tu corazón te mira...

Arael Elämä...

jueves, 9 de julio de 2015

CREANDO ORILLAS


Sumergida en ti, volando entre tus sensaciones, sintiéndote, abrazándome entera a lo que eres, a lo que soy, nadando entre tus misterios...
Allí, en tus profundidades, a través de tu alma, pura, mía y tuya, escuché aquel mensaje de amor.
Besando la sal de tus labios de agua, me estiré junto a tu mundo, para danzarme entre tus brazos, y permitirme el placer de tu sabor, de la entrega de tus olas cuando entre mis rocas se encontraban, y en un deleite entre tierra y mar, creamos nuestra propia orilla, sedienta de nuestros pasos, de nuestras huellas, de nuestros paseos entrelazados.
Si en ese mensaje había algo más allá de lo que había conocido, se instaló en mi pecho como una estrella más en mi universo, la estrella que daba vida a mi galaxia entera, el sol que iluminaba los senderos y parajes que en mi mundo se creaban...
Fue así como en mi playa se dibujó mi sonrisa, fue así como el amor tomó forma de mujer en mi esencia, fue así como ante ti, supe que había nacido y que con este nuevo cuerpo en el que habitaba, debería encontrarte de nuevo, para crear más orillas...


  • ¿Hacia dónde irás vestida de mujer, ahora que eres humana?
  • A conocer el mundo de la materia, a sentir desde esta nueva vida que soy, en el conjunto de seres que la habitan. Ahora soy una conciencia que comparte un mundo entero dentro de este cuerpo con otras conciencias que lo componen.
  • Sí, por eso te sigo, por eso mi presencia se manifiesta como hombre en este lugar tan bello, por eso también yo quiero ser dentro de este cuerpo y experimentar a través de sus sensaciones y emociones.
  • Te buscaré.
  • Te encontraré.
  • Y cuando lo haga, esta vez yo seré el agua y tú la roca.
  • Sí, mi querida amada, y esta vez la orilla la crearemos a través del amor humano.
  • Y recorreremos el camino hacia el recuerdo, para así ser de nuevo lo que fuimos, lo que somos, lo que seremos.
  • Por eso, mi querida compañera, no quiero que olvides que antes de llegar a eso, los nudos que llevamos, atrapados en la densidad de los pensamientos, y del ego, deberemos desabrocharlos, desnudándonos del atuendo de lo que todo aquello que nos domine y nos obligue a no saber quiénes somos.
  • Lo sé, pero no tengas apuro, compañero eterno, y vive, disfruta, porque nuestras orillas existen en todas partes, porque somos infinitos, porque nada puede separar lo que es unidad.
  • No tendré prisa, mas no demoraré en desearte, porque está en mi naturaleza hacerlo.
  • Y yo no tardaré en llamarte, pero regaremos primero la experiencia con la apertura energética hacia un nivel de conciencia desconocido.
  • Y crecerá así la inquietud de saber más, de recordarnos.
  • Así es, y al hacerlo la llamada se hará intensa, fuerte, y el anhelo nos hará buscar el amor desde el miedo.
  • Y el miedo nos enseñará lo que somos, a través de lo que no somos.
  • Y cuando sepamos que somos amor y siempre lo fuimos, nos fundiremos en nuestro propio océano para luego mirarnos a los ojos y crear otro planeta, con tierra y agua, con nuestras nuevas orillas...


Sumergida en mí, en mi océano, he descubierto que estabas nadando en él, y al adentrarme en tu cuerpo, me he reconocido en ti.
Ahora, compañero, sabiendo que somos creadores de mundos, de tierras y de mares, de orillas, de olas y de rocas, me siento completa, preparada para que el poder de nuestro amor fluya hacia la misión de nuestro propósito más verdadero.
Seguiré nadando en mí, en ti, hasta que el cielo se funda con el horizonte, hasta que el suelo marino se levante y se convierta en montaña, hasta que la tierra se sumerja y nade, hasta que el fuego juegue en el aire, hasta que el viento levante las semillas voladoras y las entrelace, para formar los tiempos nuevos, en un gran viaje, un viaje hacia el mañana de las orillas donde nadie lleve ya tan pesado equipaje...




Arael Elämä

lunes, 25 de mayo de 2015

ESCUCHA LA VOZ...


Perdida, sedienta del abrazo cálido que me habías prometido tantas veces, caminaba por el desierto de la vida que no había decidido vivir, el camino que no había tomado yo por propia voluntad, inmersa en un bosque de desconciertos, de desaciertos, lejos de quien debía ser, aislada de mi propia esencia, apagada dentro de mí misma.

El cielo mostraba siempre las mismas y eternas estrellas, con el mismo mensaje, “mírame”, algo que no entendía, ¿qué debería mirar y por o para qué? Mi alma lloraba a cada insulso paso, por cada respiración sin sentido, por cada pregunta que no sabía responderme.

Y entonces caí en un hueco profundo de la tierra, oscuro, envuelto en un aterrador silencio, en una soledad que me asustaba y que me enloquecía, gritando tu nombre para que me rescataras, para que me salvaras de mí misma, de mi propio infierno.

Mi grito se ocultaba entre mis lágrimas, mi voz se palidecía, mi llanto me ahogaba hasta no permitirme tomar aire, en el sollozo de un alma condenada.

Me ofuscaba entre las tinieblas de mis más terribles temores, buscando la manera de alcanzarte, de tomar tu mano y salir de aquel lugar que me mantenía atrapada.

Pero un día entendí que debía ser valiente, fuerte, y construí una escalera con cada pedazo de mi alma que se había ido desgarrando de mi pecho. Lo que me hizo daño me convirtió en una guerrera, una luchadora que tendría que salir hacia delante sola, enfrentándose a cada fantasma, a cada sombra y olvidar que tú podías estar cerca.

Así fue cómo murió aquella mujer asustadiza, enterrada entre sus dudas, dejando atrás la debilidad, el miedo, la idea absurda de que alguien debía ayudarme, alguien debía sostenerme, alguien debía ver cuánto valor había en mí, pues la única persona que debía amarse y valorarse era yo misma.

Poco a poco, fui curando mis heridas, y mi alma se fue recomponiendo, y entonces, apareciste tú, como un espíritu errante, encerrado en tu propio bosque de dudas, y pasé de ser la anhelante mujer que deseaba ser rescatada a ser la anhelante mujer que deseaba rescatarte desesperadamente.
Arduos aprendizajes que nos pone la vida, o tal vez los creamos nosotros mismos para superarnos.

Cometí dos errores, uno, amarte y desearte a ti por encima de mí misma, otro quererte liberar, cuando ya había descubierto que sólo uno mismo puede hacer tal cosa.



Así que mi alma, cuyo amor hacia ti era tan grande como la fuerza que había ganado en mi búsqueda interior, te envió un susurro como llave para tu liberación, mientras yo continuaba mi paso hacia mis sueños, que ya lograba atisbar como una realidad que se asomaba frente a mí y me hacía sonreír.

No quise renunciar a mi propia sonrisa, a mi felicidad, pero miraba hacia atrás para verte, para seguir susurrándote desde mi ser donde estaba la salida de tu cárcel, porque, a pesar de todo, aunque yo estaba ya entrando en otros mundos de amor y de luz, si tú no lograbas escapar de aquello, algo de mí se quedaría contigo... Mi voz...

Mi voz, que siempre te acompañaría, siempre, para guiarte, para cuidarte, para que un día, pudieras devolvérmela mientras yo te entregaba la mirada que tú me regalaste aquel día en nuestra despedida, en otros mundos creados a través del sueño, ilusión que quedó grabada en mis pupilas...

Arael Elämä

viernes, 1 de mayo de 2015

CUANDO EL ÁNGEL ABRIÓ LAS ALAS Y SE LIBERÓ

Se levanta herida y sangrante, sus alas blancas están mojadas, pero es un ángel que lucha, que no se rinde con facilidad, aunque esta vez sabe que debe morir para poder salvarse y liberarse.

Morir no significa exactamente desaparecer, sino permitir que las penumbras sean transmutadas y el perdón en su interior reine para que su alma renacida se eleve y le devuelva la vida, la verdadera y anhelada vida...

Arde dentro de la llama que desde su corazón comenzó a avivarse, llama trina que se alimenta del amor que le ilumina, y se entrega, se entrega y su energía se arremolina. En espiral, toda la luz que es se entrelaza entre colores dorados y azules, es su esencia divina...





Y se posa con sus alas encendidas, con sus ojos llenos de estrella y habla hacia el cielo con su mano en el pecho, sintiendo que por fin está viva...

Y habla a todos los que la miran y la aman, o la envidian...

"El viento ha hecho añicos el ayer, la llave de mi alma se perdió entre los escombros del dolor que me arañó y me arrancó de mi presencia, pero hoy he renacido de nuevo, otra vez más, dispuesta a alzar mi vuelo...

Danzo con las nubes, me río, juego, soy la hoja que revolotea jugando entre tus sueños, me deslizo, me pierdo, me encuentro, viajo por la corriente del río, para unirme al mar, sin orden, ni sentido, sólo porque esa es la función que sigo...



Me quité la máscara, sí, la coraza cayó cuando me encontré conmigo, y al mirarme me sentí y me enamoré de la idea de estar en este lugar dormido, para poderlo despertar y ver cómo se desperezan los montes, las flores y los olivos, para verte a ti abrir los ojos, mi querido amigo, para darte amor, para darte mi cariño, mi mano, mi cobijo...

Soy el sueño de lo que nunca he vivido, por eso vivo, por eso grito, por eso bailo entre las aves mientras respiro...

Y tú me alcanzas cuando te miro, para ser como yo, para imitar mi brillo, para que así otros te sigan a ti y se unan en nuestro camino...

Si enciendes la luz de tu alma, otros relucirán contigo, así que danza en este juego, para ser el sol y cantar entre los rayos de tu corazón adormecido, despiértalo y ven aquí conmigo...


No te daré riquezas, ni te prometeré castillos, sólo te daré la magia de lo que significa estar vivo, devolveré a tus ojos la esencia de lo que no ves tras las rejas que te mantienen cautivo...

Sueña, sé mi compañero, y deja que otros hagan lo mismo.

El arte te dará las alas que precisas para iniciar este nuevo recorrido...

Así que baila, pinta, escribe poesía, sé el rey de tus cuentos de fantasía, sé la música, la voz, el lienzo, acuarela y partitura, y ríndete pleitesía...
Sé escultura, mármol, diamante, color, pincel, sé la maravilla que te haga crear para ser parte de tu vida, tomar las riendas y no sufrir más, ser sólo alegría...

Sueña, sé aire, viento, y deja que el amor sea tu alimento...

Tu alma te guiará en los momentos en los que te quedes sin aliento, y si te pierdes, te mostrará la salida...

Se acabó la tristeza, hoy comienza tu nuevo destino..."

El ángel reparte su luz con un suspiro, para que quien lo desee dance dentro del nuevo círculo de la nueva humanidad concebida, un nuevo mundo ha nacido...

Arael Elämä Araham

domingo, 22 de marzo de 2015

MI SER Y TÚ


Mar y luz, olas y agua,
poesía de brisa marina,
aroma de sol y de magia...

Te recibo y me lleno
de tu amor y de tu calma,
me rocío de tus versos
y los escribo en mi alma...

Eres mi todo, mi universo,
mi esperanza y mi mañana,
cielo de mis estrellas,
planeta de mi añoranza...
 
 


Mar y luz, viento y fragancia,
corazón de esencia divina,
espíritu de mis palabras...

Te respiro y me vuelvo sirena,
delfín, cristal, resplandor
de lluvia de besos que entera
me cubren de tu color...

Azul de identidad etérea,
abrázame con tu fulgor,
sé tú de nuevo esa eterna
llama que nace en mi interior...

Eva Bailón B. (Arael)

jueves, 4 de diciembre de 2014

TRASPASAR EL MIEDO

Mundo imperfecto
de falsas justicias,
bosques de yedra,
mentes desbordantes
de dispares entresijos,
de necedades inciertas,
noches de ósculos inertes
que en la mañana despiertan,
confuso silencio de acertijos,
temores que se acrecentan...

En el influjo de sus destrezas
inmersa en su prosa,
traspaso la cima
de la mentira inocua,
me visto de alma,
me antojo sedienta
de la verdad prófuga,
descalza de cordura,
colmada de tristeza,
buscando la manera
de hallar lo que murmura
un ángel que se posa
en la arista de mis penas...

Me pregunto...
¿Quién es este cuerpo
que me acoge
y me alimenta?

En el paso del camino
que se pierde cuando
el miedo se desprende
desmayando su vestido,
como velos, como hilos,
amanece la evidencia
de lo que estaba dormido.

Y me pregunto quiénes somos,
y por qué el miedo es nuestro
mejor amigo...

Una respuesta tenaz
acarica mis pensamientos...



Cuando el teatro social
del personaje falso,
se te presenta voraz
y reconoces tu reflejo,
ya estás dando un gran paso.

Y es entonces el momento,
de ser sólo lo que eres,
despojado de creencias,
de dogmas, de dominios,
de tus yoes infieles
que obstruían tu destino,
para ser un ser completo
libre de la demencia
de un mundo que vive ajeno
del amor que, con clemencia,
siempre fue nuestro sustento,
pues con él nos erigimos...

La verdad no es lo que vemos,
sino lo que en nuestro ser
amamos, somos y percibimos,
no es lo que inventamos,
sino la creación de lo divino
que se halla en el corazón
que está más allá de
lo que siempre creímos...

Sé tú el primero en convertirte
en la mejor versión de ti mismo...
Sé tú la paz, el amor, el prodigio,
sé la verdad, la esperanza,
sé tú el edén, el vestigio
de un paraíso naciente,
de un ser humano distinto...


Arael Líntley.
Eva Bailón B.

domingo, 20 de julio de 2014

DIOSA VIDA

Vuelan mis párpados antaño caídos, desmayados en el profundo miedo de estar vivos, ocultando a mis ojos la belleza de lo acontecido, el fulgor del brillo de las estrellas que se posan en mis pupilas a pesar de no haber podido ser testigo...
Y ahora que alzan sus alas y me abrazan al acertado sino, a la sublime realidad que no osaba contemplar cuando no la creía, cuando no la consideraba, cuando sólo conseguía nadar en dolor y en apego hacia lo que los demás consagraban, ahora, me baño en pétalos de luz sagrada, presencio milagros en cada gesto, en cada beso, en cada orilla de mi playa...

He conocido a la vida...

Se me ha clavado en la mirada, envuelta en las lágrimas de mi emoción extraviada, vencida por los temores de los dogmas de una sociedad apagada, desarmada de su propia fuerza individual, del amor, y en consecuencia, de la sabiduría de la colectividad armonizada...



He llenado mi copa de vida, del brebaje del universo, del hechizo incandescente del poder que sólo una diosa albergaría en lo más insondable de su alma, ritual de estrofas y versos surcando cada pluma de mis nuevas y radiantes alas, colmando mi corazón del amor más puro, límpido y hermoso que jamás haya sentido, amor a la vida, que me ha embrujado, que me ha enamorado abriendo mis ojos para poder ver cómo se dibuja un rezo, una historia, un comienzo, una fe vestida de velos que me muestran mis complejos, pues así los destierro, los venero como maestros certeros al enseñarme lo que sí tengo y descubrir que de nada carezco...

Y he comprendido que siempre estoy en lo cierto, crea blanco, crea negro, crea que todo es un desatino, un desafortunado esperpento, crea que todo es una increíble experiencia que se escribe a cada paso como un cuento...

La vida se asienta en uno mismo cuando la miras desde dentro...y te das cuenta entonces de que lo externo es un invento, hologramas de la mente que ha plasmado un mundo basándose en un patrón de miedos viejos, dudas de lo que somos y necesidad de seguir a un líder maestro que nos permita vivir en el silencio, acomodados pero sumidos en el caos que se cierne en nombre de lo que teóricamente es nuestro, suplicando el cambio cuando la metamorfosis está en tu pecho, tu esencia está marcando un ritmo, como un reloj que te va requiriendo, te pide que despiertes a tu mundo, para advertir por fin que la vida no es eso, que todo es falso, denso, y así liberarte de la mentira para ser de nuevo el cielo, el mar, el cosmos, el viento...

La vida es libertad, no es infierno, la vida es dulzura, no es tormento, la vida es respirar y ser, por ser y por existir, sin deberle a nadie nada por haber nacido, sin tener que pagarle a nadie por venir a este mundo tan retorcido...

Así que soy libre, vida en vida que se eleva y se divierte, que sonríe y que se siente, que se llena de más vida en cada elemento, sol, tierra, luna, aire, fuego de almas, de horizontes que florecen en cada amanecer sereno, siendo la vida misma encarnada en este pequeño y humilde cuerpo...

Arael Líntley

miércoles, 25 de junio de 2014

EN MI VERANO


Mar, olas, espuma, versos, sal, brisa, viento, arena...
Sol que me arrulla en el alba y mece mi alma con su luz naciente...beso salado de mi mar amado en mi cuerpo, en mis manos, en mis labios... suave caricia en mis pies sobre las dunas de mi solitario paseo, bajo azules destellos, nubes ausentes para destapar la belleza del cielo...

Calma en mi pecho tierno, huracán de amor en mi alma que grita su pasión mientras vuelo, vuelo, vuelo en el agua, nado en el silencio de mi enamoramiento sincero... Amar lo que veo, amar lo que siento, amar lo que soy, sencillamente siendo...amar lo que eres, tal como eres, porque así como te observo por dentro, sin cambiarte nada, eres tan bello...

Ondean los rizos de mi cabello, como banderas de mi ser y de mi esencia, de mi espíritu aventurero, mientras mi danza se envuelve de luceros, de rayos de fulgor eterno, y mi vestido blanco reluce y me eleva en una esfera de magia donde te sostengo... Abrazo a tu alma, compañero extrangero, ser que no te hallas y que no comprendes que no hay distancias, no hay misterios, no hay verano si no comprendes que la vida es tan sólo un sendero, un camino, un juego.

Y la música de lo etéreo, del susurro de mi océano, del sosiego, me estremece y me adormece mientras transformo lo que queda de mi ego... Escucho, escucho atenta el murmullo de la melodía de mi cuerpo, me entrego a mi fuego mientras soy fuerza, incendio; me arraigo en la tierra para ser árbol, selva y sendero; llueve, cae el agua en cascada y se desliza por mi ser entero, me conmueve, y del aire que respiro soy adepta y lo venero, me protege...

Ya completa y reunida con mi luz, abrazo con respeto a mi mayor miedo, lo abrazo y lo suelto, converso con mis sombras y las comprendo, me desnudo de temores, dudas, iras y tormentos, y despido lo que ya no sirve con reberencia y cortesía, dando gracias por lo aprendido y lo aportado durante toda mi travesía...

Y sin la vestidura de mi humana, que era ciega por el miedo, voy a tu encuentro a cumplir la promesa que hicimos en el cielo...

Arael Líntley