martes, 27 de junio de 2017

OLAS EN TU MIRADA

 

Y entre la brisa del mar y las olas de tu mirada, se desmayó mi sonrisa entre tus brazos y la marea de tu amor inundó toda mi alma...

Y me bañé dichosa en tus suspiros de agua cristalina, me posé en la calma de tu mar azul de gotas divinas, me dormí en tus latidos de arena y sal mientras se enamoraban tu vida y mi vida.

Y naufragué en tus pupilas...

Hay olas en esos ojos que me bautizan con cada mirada, hay océanos, lluvia y viento, navíos de pasión que se adentran en mi esperanza y la despiertan.



Hay oleaje marino, veranos de aventura, inviernos de locura, otoños de nostalgia, primaveras de flores de cristal que nacen desde tu boca hacia la mía.

Hay versos de burbujas en tus palabras, ciudades de fantasía en tus historias jamás contadas, dibujos de sirenas que me cantan desde tu corazón en forma de poesía, veleros que me transportan hacia tu mundo interior, profundo, cubierto de mis besos, envuelto de mi alma, de mi cuerpo, de mis sonrisas.

Y entre la brisa del mar y las olas de tu mirada, se me cayó la última lágrima, porque tú me colmaste de alegría.

Y me desnudé de apariencias para vestirme de amor diamantino, me quedé en tu regazo para escuchar tu respiración en ese ritmo de música celestial, canto de espíritus libres que se aman navegando por el destino...


Arael Elama

miércoles, 8 de marzo de 2017

LLAMA GEMELA



Hay una fuerza sublime que me empuja hacia tu presencia, una atracción invisible, un perfume, una esencia que nos une, un anhelo que se esconde en mis suspiros, que me entrelaza a toda tu alma, a tu energía poderosa, a tu existencia completa que percibo como hermosa.
Una fuerza que sutil, llena de magia y milagro, nos enlaza con un millón de hilos, con un sinfín de lazos, hebras de amor eterno, de luz infinita que nos define y nos identifica, y que a pesar de las distancias, sencillamente nos unifica.


No sé dónde te hallas, tal vez allí, en las estrellas, mas sé que cuando las admiro, cuando las beso a mi manera, entre lágrimas de amor que se me desmayan cuando el amor se me revela, sé que tú, mi amado estelar, compañero de vidas lejanas, también me entregas ese amor que es nuestro, que nos abraza para cubrirnos de caricias, de poemas.

No sé si son ciertas las historias que cuentan sobre plasmar este amor ambos juntos en este extraño planeta, no sé si tú seguiste mis pasos cuando entré en el mundo humano que ahora me guía y me sustenta, sólo sé que lo que vibra en mí es real y cierto, y que tú existes más allá de mis miedos, más allá de mis pensamientos.

Hay una fuerza increíble que me conduce hacia tu presencia, una fuerza gravitatoria que me hace viajar en una órbita cercana a tu fragancia, una marca que nos une, un deseo que se irradia en cada verso que me nace, que se me escapa hacia tus ojos, hacia tus pestañas, para que me sueñes, para que puedas sentir si estás en este espacio, que estoy presente en todas tus noches y tus mañanas.

Dormiré en cada punta de cada universo, y sabré que estás siempre conmigo, en cada gesto, en cada grieta que se abra en mi camino, en cada herida sanada sé que habré estado sanándola contigo, en cada forma de vida que experimente, sé que tú, de alguna forma, serás parte de mi cuerpo, de mi alma y de mi destino, porque la fuerza que nos une es la que nos ha dado el nacimiento que se inició en algún lugar del final y del principio de lo desconocido, y desde ese momento, tú fuiste yo, y yo fui tú contigo.

Arael Elama.






sábado, 4 de marzo de 2017

TÚ Y YO




Nunca estamos demasiado lejos, porque donde tú estás, yo estoy, porque te siento, porque puedo recorrer mil universos, visitar un millón de estrellas, o un infinito de realidades, y siempre te llevo conmigo.

 


Nunca estamos demasiado lejos, porque no existe la distancia entre nosotros, ni siquiera cuando hay olvido, o cuando nos enlazamos en los cuentos y en los experimentos de vidas que no nos corresponden.

Nunca estamos demasiado lejos, ni siquiera cuando creamos que nos odiamos, a causa de los enredos que se nos cuelan por las mentiras de nuestras mentes.

Nunca estamos demasiado lejos, aunque creas que no me amas, o yo me embarque en una aventura sin recordarte.

Nunca estamos demasiado lejos, porque siempre, en algún lugar, tú y yo estamos viviendo nuestra historia infinitamente.

Y a veces seré tu reina, o tú serás mi caballero andante, a veces serás un humilde campesino y yo una niña que te sonríe mientras abrazas a tu esposa, o a veces seré tu amante, o tú serás un niño que me mira con ojos deslumbrantes mientras yo respiro mis últimos días de una vida que ya se termina...

Serás tal vez un navegante de mares y yo una sirena que se esconde y te observa al reconocer a tu alma mientras tú surcas océanos lleno de soberbia y ausente de mi presencia expectante...

A veces serás un anciano y yo tu esposa agonizante, a veces seré un amante y tú una mujer que, errante, me está buscando al recordarme, y otras seré tu musa, tu novia, tu amiga, tu confidente, incluso podría ser tan sólo una admiradora que jamás te alcance... Pero siempre somos tú y yo, juntos en alma, juntos en energía, juntos en amor, juntos en presente, pasado y futuro, juntos en todas las dimensiones...

Y es que los dos somos lo mismo, el mismo sol, la misma fuente, el mismo corazón latiendo en muchas vidas diferentes...

Arael Elama

jueves, 2 de marzo de 2017

DESPIERTA, CORAZÓN

Despierta corazón, abre tus ojos invisibles y danza, sonríe que me encanta, me encanta cuando tu risa despierta a los ángeles que siempre te acompañan. Despierta corazón, observa las flores que brillan para mostrarte la confianza, la certeza de que esta vida es amable y no amarga, que tu perfume es hoy la alegría y ya no es la tristeza, ni la añoranza, porque todo es perfecto en cada paso que tu alma alcanza.

Despierta corazón, que está saliendo el sol y se te escapan sus primeros rayos, sí, esos que te abrazan, esos que te visten de ti mismo, esos que te descalzan, para que andes libre de las cadenas que ahora ya no te atrapan.

Despierta corazón, mírame, yo te acompaño, tú me acompañas, no temas, no hay dolor que no puedas trascender con tu magnífica fuerza, no hay herida que no sane si ese amor que en tu alma se muestra la besa, sí, la besa, pues de amor se nutre la vida, y de vida se nutre este amor que le profesas.

Despierta corazón, despierta, que yo te amo, sin condiciones, sin mentiras, sin trampas, te amo porque eres, porque todo en ti es bello y nada está mal, si tú te aceptas, yo soy tu mayor sorpresa, tu nueva forma de pensar, tu nueva senda, soy tu camino y el caminante que lo crea, soy tus deseos, y el que desea, soy tu sabiduría interior, tu alma, tu gran amor, tu compañera.

Despierta, corazón, que te espera un mundo entero de belleza, salta a tu nuevo horizonte sin temor, que yo te cuido, te guío y te doy la entereza que necesitas para tu vuelo, para que agites tus alas sin vergüenza, para que sepas que todo lo que existir aquí conlleva, se traduce en una sola palabra que todo lo contempla, amar, amar porque eso es lo que nos hace ser libres de la oscura noche que siempre nos acecha. 


 
Ya no, amor, ya no, ahora la oscuridad no es una maquinación perversa, es sólo aquello oculto que aún no has descubierto y que a veces se te presenta, con el nombre de una emoción que te asalta y que te ahuyenta, que te pierde y te preocupa, mas no temas, mi amor, no, no temas, la emoción es como un niño asustado que te pide que le comprendas, no caigas en la culpa, ni en la rabia, ni en el miedo, ni te enojes contigo mismo por permitir que te muestre lo que todavía no pudiste liberar, porque sólo son pequeñas pruebas que te impulsarán a crecer más, a ser más yo, más tú, más quien eres y somos de verdad.

Despierta amor, despierta, soy tu ser, y hace tiempo que te espero porque sé que juntos vamos a conseguir amarnos y entregar amor a otros. Y estoy aquí, suceda ello o no suceda, porque es mi naturaleza, mi energía, porque soy lo que nos da nombre, lo que trajimos a este cuerpo que nos alberga, soy tu principio sin final, tu eternidad, tu tiempo y espacio, tu soy, tu somos, tu realidad... así que, despierta corazón, despierta, que ya es hora de ver, de oír y de soñar y de ser todo de una forma completa...

Arael Elama

miércoles, 15 de febrero de 2017

DESDE MI ALMA

No, no me alejo cuando digo que me inundo de mi esencia, mezclándome con el aroma de jazmín que siempre me acompaña. No me voy de ti, ni de mi, ni de la vida, sólo me adentro en la profundidad de la calma que reluce feliz en mi alma, pues soy la viajera que bucea en lo más hondo de su dicha, de su amor eterno, de su perfume verdadero, el que da nombre a su música más hermosa y sabia.

No me pierdo en mensajes fútiles y manchados con la mendacidad de una mente triste y contaminada, no me embriago con el alcohol de la desesperanza, mientras te pienso destructivamente, muriendo de dolor porque no te encuentro, o no te tengo ahora abrazado a mí ,como siempre soñaba,
No lamento que seas ajeno a mi presencia mundana, no despliego mis alas para sufrirte, sino para elevarme por encima de las mentiras que se inventa una consciencia limitada, salto al vacío porque sé que soy infinita y que puedo liberarme de las cadenas que antes me atormentaban.



Y mientras vuelo, surcando el cielo perpetuo que nace desde mi centro, desde mi corazón, desde mi existencia perenne, que me envuelve y me sostiene, que me ama y que me enseña que soy pura, se despereza una bella melodía sonriente y vestida de dulzura, que se arremolina entre los átomos de vida que sustentan a esta mujer que se descubre cada día, más completa, más verdadera, más colmada del inagotable bálsamo de su propia energía inmensa.

Así que no, no me alejo, sólo me acerco a ti, a todo, a través de mi universo, de mi camino interno, para explotar en amor desde mí, desde mi centro, y lloverme en emanaciones en forma de gotas diamantinas creadas con el verbo amar, pero no ése que se termina o se confunde, no ése que bautizamos desde nuestra pequeña mente y que nos aturde, no ése que no se sabe dar sin que se creen condiciones, sino el que vino con cada uno de nosotros antes de convertirnos en espectros vagos de lo que realmente somos, ése que parte desde nuestra esencia divina y que se enterró entre recuerdos y frases inventadas.

No, no me alejo, me soy, me siento y me entrego a la vida para ser siempre mi yo más certero, en ti, en mí, en todo lo que existe, en todo lo que somos cuando el amor es nuestra base y nuestra consciencia en este mundo alocado y ruidoso, en este mundo incompleto.

Arael Elama

miércoles, 4 de enero de 2017

EL REGRESO

Hoy no he llorado en la playa, no he pisado las olas pensando que no podría perdonarte, hoy no he lastimado a mi alma con mis pensamientos errantes, hoy sólo he salido de mi jaula de mentiras, de mi añoranza exultante y extravagante que siempre te nombra y te renombra.

Hoy he vestido mis penas de luto, porque ya no tienen lágrimas para venderme, no poseen poder sobre mi cuerpo, sobre mi mente, ya no pueden seducirme, y han perecido en su llanto, mientras yo he renacido para encontrarme, para volver a esculpirme desde las cenizas que sobraron después del fuego del quebranto de mi engaño.

Hoy te he visto, te he mirado, y no había velos que me cubrieran, ni filtros que te retuvieran, no había dolor, no había daño, sólo sentía que mi pecho se abría para alzar desde mi templo una rosa que te esperaba, que te soñaba, una rosa cuyos pétalos te besaban en tus días ajeno a mi presencia cercana.



Bastó sólo que muriera la ostentación de mi sombra, la exquisita fantasía de mi ignorancia, para que llegaras al puerto de mi alcoba, para que te hicieras tangible y rompieras mi esperanza, pues ella había dado ya el fruto de lo imposible al traerte conmigo a través de los tiempos, desde el remoto espacio que antes nos separaba de lo eterno.

Cuando entendí que ya eras, pues te alojabas en la quimera de mis recuerdos y de mis sueños, todas las dudas se desvanecieron, y el mar, lleno de dicha, me regaló tu regreso.

Hoy no he llorado por miedo, he cantado a la luna, he danzado con el alba, he reído bajo el sol de este mes de enero, hoy he salido de mi jaula de tristezas, de mi desconsuelo, pues la llave de la libertad reside sólo entre las estrellas que en mis ojos se erigen, justo con tu llegada para poder recibirte.

Y hoy es ayer, amor mío, ese hoy pasó veloz hace ya un tiempo, y en este preciso momento, celebro contigo aquel suceso, y brindo por tu sonrisa, tus palabras, el reencuentro, el amor, lo inesperado de nuestra unión en el jardín de los luceros que creamos al reconocernos cuando viniste a mí al atardecer de nuestros cuerpos.

Arael Elama.