domingo, 6 de marzo de 2016

COMO UN ÁRBOL



Respira, siente la brisa del viento suave, te habla, recita entre susurros tu nombre, te eleva y te encuentra, te ama y te alimenta, te besa y te danza, te canta y te envuelve para que entiendas que eres mucho más de lo que piensas...

Pisa fuerte la tierra, ancla tu fuerza en ella, tus raíces, tu entereza, y siente su amor recorrer tus venas, ascendiendo siempre por tus piernas, que son el tronco del árbol que te sustenta...

La savia es la sangre que te convierte en la materia orgánica que vive y que en el subsuelo se adentra, para ser valiente y elevarte por encima de las nubes, con tus ramas que acarician robustas a las libres aves que se acercan y que a tu encanto sucumben...

Eres como un árbol, sí, un árbol que crece y que aguanta todas las tormentas, que sabe quién es y cuál es su misión allí donde se encuentra, un árbol que se mece con sus silencios, cubierto de hojas verdes que son sus múltiples sueños, sus vivencias, sus recuerdos, sus mañanas, sus historias y sus poemas, sus creencias y sus dolencias, sus alegrías y sus torpezas, enredadas y envueltas en la gran sabiduría que lo dignifica y lo encauza hacia sus metas más sublimes y más ciertas...



Y esas hojas, que nacen en sus ramas, maduran cuando acaban su función, siguiendo fases, procesos, momentos, paradigmas que se dispersan a través de todas ellas, y tras su ciclo ya completado, el árbol simplemente suelta, y se desapega, para dar paso a algo nuevo, algo que le devolverá la jovial dulzura del nacimiento de lo que sustituye a su antiguo aspecto, por otro que se alza desde un nuevo fundamento, más elaborado y a la vez más natural y más sincero, más fusionado con lo que suena como música en una obra divina, actualizada, mas insólita y entregada a una nueva forma de vida...

Eres un árbol, de recias raíces, de ramas que alcanzan lo más celestial y lo más increíble, de hojas que son sutiles gotas de sabor a lo que son los aprendices, que sueñan con descubrirse, con amar lo que son sin juzgarse, con ser lo mejor que puedan ser y dejar de arrepentirse de lo que fueron, porque siempre fueron semillas que brotan para expandirse...

Eres un árbol perfecto, que nada envidia, que nada codicia, que todo lo tiene, pues todo lo que él es brilla y se enciende con cada mañana, con cada luna, con cada estación, pues se adapta con firmeza y con osadía, con cada principio y cada final, sin temor a ser lo que es, creando vida, creando la fresca sombra para quien la necesita y en ella se cobija, creando luces entre esbozos de un mundo que respira a través de su existencia, emanada para otros y para sí mismo, en una simbiosis con la conciencia de un todo que nos magnifica...

Eres un árbol que no entiende de guerras, de dualidades, de hipocresías, de enfrentamientos, de mentiras o de burlas hacia las otras existencias que en este planeta habitan, un árbol que no hiere, ni ataca, que sólo es y emana su fragancia, su esencia, con respeto al todo al que pertenece sin ostentar dominar, ni ultrajar lo más sagrado que es él mismo reflejado en todas las otras vidas...

Eres tan sencillo como eso, eres un árbol que besa el cielo y la tierra, un árbol que se respeta y que es pura coherencia exquisita aunque pase desapercibida...


Arael Elämä...

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