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jueves, 30 de junio de 2016

SOMBRAS – LA HISTORIA DE UN ALMA ANÓNIMA



De la mano de mis sombras, llegué a un puerto para llorar los ayeres, para abrazar los mañanas, para besarle la frente al ahora, y así, permitirme navegar en mis silencios sola, dibujando mi huella al pasar por los caminos vacíos que iba colmando con el fulgor de mis manos, temblorosas por no saber en qué lugar deberían colocarse para que su calidez no se enfriara con el paso del tiempo.



Lento y perenne se dibujaba mi paso; frágil e indemne florecía mi alma en cada centímetro de mi cuerpo, en un eterno presente, convulsionado por una metamorfosis inherente a lo que yo era, soy y seré siempre, un espíritu que vuela libre desde el amor y para el amor, desde la vida y para la vida, desde la magia y para la magia, para existir sin más lamentaciones, sin más lágrimas heridas.

Y es que mi llanto no era por un sufrimiento concreto y anclado en mi corazón exultante, sino que se erigía por una anhelada osadía que se me escapaba en cada suspiro, en cada amanecer, en cada poesía pintada con los tonos de mi esencia, con mi propio brillo, con el aroma de mi energía, ésa que es mi sello, mi firma, mi única identidad, la más divina, la más antigua, la que esconde un gran amor y lo preserva de las inmundicias, incluso de las que entre mis sombras más oscuras a menudo han intentado tocarlo y contaminarlo con sus mentiras.

Y en ese mar de orillas turquesa, me desmayé sin fuerzas, entre las olas tranquilas, y me rendí, me rendí para no luchar más contra lo que sentía, contra lo que ya sabía, que no era mío el control de mi alma, no era mío su destino, sino de ella, y debía dejarme llevar, fluir en el río de su sabiduría, soltar, y debía permitirme soñar, volar, cantar, danzar, y experimentar por fin la felicidad.

Y al despertar sentí mis alas, agitándose con dulzura, suaves, plateadas, fulgurantes, magestuosas, y mi cuerpo débil de mujer, se había transformado en algo más etéreo, algo similar a un ángel, o tal vez a una mariposa naciendo de su crisálida, siendo más sutil, más luminosa.

Fui desapegándome del control, enamorada de mi nueva condición, de mi libertad, emanando una estela de mágicos versos azules como zafiros, y atravesé esta dimensión en la que me vencían los miedos, aprendí a amarlos y a no temerlos, a descubrirlos como aliados, y entonces supe que que soy el cielo, y lo eterno, soy los mares, y la tierra, soy el universo al completo.

Surcar el infinito, en plenitud, aprendiendo a ser lo mejor de uno, guiándote con tu propia luz, y ver el mundo desde lo más alto que puedas alcanzar, rozando a veces el límite de lo interminable, y otras veces descendiendo en momentos de debilidad, es lo más hermoso y bello que podría ocurrirte, mas cuando te acercas a tu propia divinidad, el vuelo te conduce a una soledad, llena de calma, a veces nostálgica, otras envuelta en paz, porque no muchos se atreven a elevarse, a ascender por encima de su propia mendacidad...

Ya las sombras se fundieron con mi verdad, ya no son penumbra, ahora son amor y claridad.

Arael Elämä...

martes, 12 de enero de 2016

ERES EL MAR



Mar embravecido que me clamas en la noche, que me muestras el valor que se oculta en la piel que me envuelve y que me esconde, que despiertas mis sentidos y me inundas de misterios y de historias que se explican con eternas y fugaces voces...

Quiero ser tu esencia, porque la respiro en cada poro de mi cuerpo, en cada suspiro de mi alma, en cada beso fresco de tu agua que me provoca recordar y emanar mi voz, para gritar la poesía de mi espíritu eterno, poema incierto que se desenvuelve en los mundos reales, nadando por los mundos sublimes que me encandilan y me abrazan rodeándome con su magia, con sus dones...

Mar de oleadas musicales, vientos marinos que me elevan y me elevan, para convertirme en ángel de vaporosas alas y de cuentos navales, versos contiuos, perpetuos, escritos en cada partícula de las escamas que se dibujan en mí tatuadas a fuego...

Quiero que bucees en el núcleo de mi existencia, que seas yo misma encarnada en tu bravura, en tu indolencia ante los miedos que me esclavizan y me atormentan, para otorgarme la gracia de tu fortaleza, de tu impune rebeldía que te engrandece y que al mismo tiempo te apacigua con un gesto grácil para ser la calma de tu corazón ardiente y colmado de ternura.

Mar que eres mi yo diluido en mil espacios que envuelven a esta esfera, donde mi persona se presta al juego en el tablero de la humanidad que me aferra a la desidia cuando el horizonte se diseña como un volcán de incertidumbres que me desesperan...

Préstame tu belleza, tu entereza, ámame, para que ya nunca más me decaiga y desfallezca, nútreme para que la mujer que soy se reconforte con tu grandeza, con tu experiencia, revélame qué soy, quién soy, quién es esta humana que te aclama y que te ama derribando las murallas que, lejos de consumirla, la acrecentan...

  • Eres el mar, mi niña de ojos tristes que entre dos mundos vuelas, eres la sal, el agua, el hielo, el vapor, eres la existencia que en lo que amas se manifiesta...


Arael E. Araham...


domingo, 13 de septiembre de 2015

PASO A PASO

Me abro camino...

Paso a paso, poco a poco, forjé las huellas que del ayer me enviaron a este momento en que me hallo frente a ti, sopesando los éxitos, los fracasos, las verdades, los engaños, y recalculando la ecuación que se gestó con números que ahora ya no me sirven, porque se han borrado.

Y del abismo en el que parecía estar cayendo, emergió una luz que me acogió me elevó, y me mostró el camino que no podía ver, pues se creaba cada vez que mis pies tocaban un suelo que no existía.

Me embarqué en una aventura con una brújula que marcaba mis errores, para que pudiera liberarlos, dejarlos ir, para que no los guardara más en mis bolsillos, para que no anudara ilusiones a mi alma sedienta, porque en realidad, jamás había sentido sed, el agua brotaba desde mi corazón, como un rayo reluciente hecho de versos, que se entrelazaba con mis manos, con mis ojos, y se expandía en mis abrazos, en mis besos, y se extendía por aquellos parajes por donde paseaba.

No me percaté de que por aquellos lugares por donde transitaba, mi Ser sonreía y las flores se escapaban y volaban, las mariposas se convertían en hadas, las sirenas peinaban sus cabellos con mis palabras, y el sol me daba la calidez que necesitaba para sentirme acompañada.

Y mi atuendo de guerrera no me hacía falta, ni el de víctima, ni el de mujer enamorada, tan sólo un yo tranquilo, sosegado, que a sí mismo se emanaba, desprendía la esencia real de lo que la ropa ocultaba.

Me abro camino...

Dejo atrás el verbo del cual me equivocaba, no nado en el río que mis lágrimas ya secas habían inventado para llegar a un mar que ya no estaba, que no era mío, forjado de hechos e historias de misterio que me encandilaban.



Y hoy soy mi barco, mi océano y mi estrella, el flujo de energía que se mueve hacia la gran estela de la vida, de la conciencia divina, de la magnificencia que me guía hacia la idea que no es idea, que es la única verdad, la unidad, el origen, la supremacía.

En el paso del gigante que me da la mano cuando mis piernas flaquean, hallo la fuerza, el corage, la valentía...

Y en el gesto tierno de quien susurra entre el canto del viento que mi piel de forma suave acaricia, te encuentro, me encuentro, nos encontramos, más allá del amor mundano, más allá del amor que mi pequeña mente comprendería, más allá del universo, más allá de un millón de miradas vacías, más allá del cielo, más allá de esta vida.

Beso tu mirada y la bendigo en la mía, porque mirarte es la bendición más bella que he sentido en mi pecho encendido con la luz de algo más fuerte que nosotros, que nos mira, beso tu sonrisa esquiva, tu alma fundida en el sollozo de una emoción contenida, tu cuerpo que respiro y que en mi cuerpo se perfila, tu abrazo que me envuelve y me ilumina...

No hay error en lo que hace latir mi existencia más allá de esta humana que soy, de esta mujer de la que me visto cada día. No hay mentira en lo que observo sin el filtro que cayó en el abismo que me sostenía, ahora, sólo hay verdad, y el miedo se ha rendido ante la diosa que vive en mi boca cuando la besas con tu amor de ángel, de hombre, de dios, de locura de pasión que me provoca, sí, me provoca vivir, me provoca sentir, me provoca salir de esta crisálida que me oculta, para unirme a tu voz, a tu respiración, a tu piel, a tu esencia loca...

Me abro camino...

Renazco de mis cenizas y destilo mi voz como una ráfaga que te habla cuando tu ser me da la mano y me dice: “camina, camina mi amor, camina, que yo te acompaño, que no hay distancia, que sólo hay amor y sólo hay vida”

Arael Elämä.




domingo, 23 de agosto de 2015

FLORECER EN NOSOTROS

FLORECER EN NOSOTROS

Florece tu voz en mi estrella,
en la que nace en mi pecho,
brillando fuerte en esta espera,
buscando tu piel en mi lecho.

Tu aroma se prende del alma
que entre los dos se genera,
creada por nuestras miradas,
que todo su amor se entregan.

Y leo tu nombre en tus ojos,
veo tu luz en mis huellas,
beso tus labios carnosos
y me desmayo en tu esencia.

Todas las flores que tengo
ahora sonríen despiertas,
se desprenden de mi cuerpo
al llegar tu primavera.



Eres lluvia, viento, tierra,
eres sol que me sustenta
yo soy semilla que crece
y que de tu ser se alimenta.

Soy tu calor, tu alegría,
tu corazón que late ardiente,
la llama que te da la vida,
la luz que en ti resplandece.

Y por eso, amado mío,
juntos somos universo,
expandido en mares y ríos,
galaxias, planetas y cielos,
selvas y bosques sombríos,
islas, territorios enteros,
jardines que son paraísos,
fragancia de amor verdadero.

Florece tu fuego en mi boca
propagándose en mi presencia,
convirtiéndonos en antorcha,
flama de amor y de ofrenda.

Arael Elämä...

lunes, 25 de mayo de 2015

ESCUCHA LA VOZ...


Perdida, sedienta del abrazo cálido que me habías prometido tantas veces, caminaba por el desierto de la vida que no había decidido vivir, el camino que no había tomado yo por propia voluntad, inmersa en un bosque de desconciertos, de desaciertos, lejos de quien debía ser, aislada de mi propia esencia, apagada dentro de mí misma.

El cielo mostraba siempre las mismas y eternas estrellas, con el mismo mensaje, “mírame”, algo que no entendía, ¿qué debería mirar y por o para qué? Mi alma lloraba a cada insulso paso, por cada respiración sin sentido, por cada pregunta que no sabía responderme.

Y entonces caí en un hueco profundo de la tierra, oscuro, envuelto en un aterrador silencio, en una soledad que me asustaba y que me enloquecía, gritando tu nombre para que me rescataras, para que me salvaras de mí misma, de mi propio infierno.

Mi grito se ocultaba entre mis lágrimas, mi voz se palidecía, mi llanto me ahogaba hasta no permitirme tomar aire, en el sollozo de un alma condenada.

Me ofuscaba entre las tinieblas de mis más terribles temores, buscando la manera de alcanzarte, de tomar tu mano y salir de aquel lugar que me mantenía atrapada.

Pero un día entendí que debía ser valiente, fuerte, y construí una escalera con cada pedazo de mi alma que se había ido desgarrando de mi pecho. Lo que me hizo daño me convirtió en una guerrera, una luchadora que tendría que salir hacia delante sola, enfrentándose a cada fantasma, a cada sombra y olvidar que tú podías estar cerca.

Así fue cómo murió aquella mujer asustadiza, enterrada entre sus dudas, dejando atrás la debilidad, el miedo, la idea absurda de que alguien debía ayudarme, alguien debía sostenerme, alguien debía ver cuánto valor había en mí, pues la única persona que debía amarse y valorarse era yo misma.

Poco a poco, fui curando mis heridas, y mi alma se fue recomponiendo, y entonces, apareciste tú, como un espíritu errante, encerrado en tu propio bosque de dudas, y pasé de ser la anhelante mujer que deseaba ser rescatada a ser la anhelante mujer que deseaba rescatarte desesperadamente.
Arduos aprendizajes que nos pone la vida, o tal vez los creamos nosotros mismos para superarnos.

Cometí dos errores, uno, amarte y desearte a ti por encima de mí misma, otro quererte liberar, cuando ya había descubierto que sólo uno mismo puede hacer tal cosa.



Así que mi alma, cuyo amor hacia ti era tan grande como la fuerza que había ganado en mi búsqueda interior, te envió un susurro como llave para tu liberación, mientras yo continuaba mi paso hacia mis sueños, que ya lograba atisbar como una realidad que se asomaba frente a mí y me hacía sonreír.

No quise renunciar a mi propia sonrisa, a mi felicidad, pero miraba hacia atrás para verte, para seguir susurrándote desde mi ser donde estaba la salida de tu cárcel, porque, a pesar de todo, aunque yo estaba ya entrando en otros mundos de amor y de luz, si tú no lograbas escapar de aquello, algo de mí se quedaría contigo... Mi voz...

Mi voz, que siempre te acompañaría, siempre, para guiarte, para cuidarte, para que un día, pudieras devolvérmela mientras yo te entregaba la mirada que tú me regalaste aquel día en nuestra despedida, en otros mundos creados a través del sueño, ilusión que quedó grabada en mis pupilas...

Arael Elämä

jueves, 9 de abril de 2015

LA MÚSICA DEL SER

LA MÚSICA DEL SER


Creo que soy injusta, sí, soy injusta cuando hablo de ti, de tus notas, de las melodías que acarician mi alma, de los sonidos que me embelesan y me elevan hasta mundos sin límites, mundos en los que mi espíritu danza en libertad, donde el amor es realmente el aire que se respira, la luz que nos ilumina, el agua que nos nutre y nos invita, nos convida a vivir, a ser...

Y si no hubieras nacido en la inspiración del corazón, alguien te hubiera hallado sin remedio algún día, es imposible concebir el mundo sin tu presencia, pues la misma naturaleza es como tú, te contiene, te expresa, pues su alma es rítmica, sonora, hermosa, infinita y excitante, como tú, música, que te esparces desde el cristal de la más pura esencia, porque eres el latir de la existencia, eres bella y eterna, eres el mar donde navegan los poemas, la clave de sol que se dibuja en mis ojos cuando te siento envolviéndome y apoderándote de mí, haciéndome ver la verdadera belleza...



Y así, entregada a las olas de tus halagos cuando me enredas entre tus melodiosos versos acompasados, me enamoro de ti, de tus idas y venidas, de tus surcos por donde transitan los recuerdos de algunas vidas, de tu voz que me cautiva, doblegando el pensamiento del dolor, sacudiendo lo que lastima, y dotándome de las alas que anhelaba para volar por encima de las ruinas de quien fui, para verme transformada, liberada de la cárcel que inventó mi inseguridad forjada con la mendacidad de la vida que se me escapa...

Gracias a ti se han desvanecido poco a poco aquellos miedos que me derrotaban, y en las batallas rudas y crueles contra mi propia mentira errada, me ayudaste a convertir mis cenizas agonizantes en partitura de palabras, estrofas fulgurantes, llameantes, en el versátil cuerpo sutil que ahora ante mí se hace presente y espectante de recorrer caminos nuevos, con la mirada al frente, cubierta por el todo, integrando polos opuestos para amarlos como tú me enseñaste...

Música poética del alma común del todo, música de los cielos que nacen desde mi pecho hasta lo más profundo de la tierra en la que mis manos pongo, música de luces chispeantes que conforman mi cuerpo, etérico paraje que borra el clamor por el sosiego, la aventura de lograr ser mejor, ser un ser humano iluminado por lo sagrado y lo imperecedero...

A ti, a ti melodía del amor sincero, perenne, completo, te dedico reverencias para servirte con una vida que vuela dentro de tu universo, sintiendo la grandeza de lo que soy, de lo que somos, de lo que eres dentro de nuestro núcleo, de nuestra verdadera condición de humanos cristalinos creados para amar como tú, desde ti, desde lo que llevamos integrado en el diamante que hay en nuestro ser interno...

Gracias...

Arael Elämä
Eva Bailón
Todos los derechos reservados

sábado, 28 de marzo de 2015

VESTIDA DE POETISA

A través de las notas de un piano, hallé tu aroma de versos azules entrelazados a tu esencia cristalina, poema de tu rostro interior, ese que forma las sonrisas de tu pecho, de tu corazón que sueña y crea, que vive y late, que ama y besa...

Y desarmada ante tu belleza, cautiva de tus ojos de inmensidad exquisita, de puentes que me llevan a tu universo de estrellas que habitan calladas y encendidas, me convertí en la luna que te sigue, que te ilumina cuando la noche te desalienta, y que te observa enamorada de tu existencia, de tu vida...

Puedes leer en mi mirada, puedes ver esa chispa divina que te admira, que te alcanza, que te ama y que te cuida, esa luna que se viste de mujer para ser humana, para estar cerca, para hundirse entre las llamas de tu alma, y salir ilesa, porque no me lastiman, pues soy inmortal, soy el amor nacido entre los vivos, soy un trocito de luna vestido de poetisa...




Y es que mi cuerpo no es mi refugio, sino el sendero que para amarte necesito, el camino que trascendió lo imposible para estar aquí contigo, porque si eres el mar, yo seré sirena, si eres el cielo, seré ave que vuela, si eres la tierra, seré pantera, o ciervo, o flor que nace de tu vida, pero si eres hombre, si eres hombre, querido compañero de quimeras, yo seré mujer de alma amiga, y de poetisa estaré vestida, para inventar poemas que te cubran de palabras que te eleven, que ante tus ojos se rindan, porque hoy llegué yo por ti, pero ayer fue tu alma quien me siguió en mis travesías. 

Así que yo soy la luna que te ama convirtiendo el dolor en poemas, explorando la alquimia para transformar tu sufrimiento en alegría, para darte la luz cuando tu vida se vuelva sombría, para darte sonrisas cuando tus lágrimas caigan vencidas, para colmarte de besos cuando duermas, para que sepas que sigo ahí aunque no sepas que brillo allá arriba, y que un trocito de mí se vistió de mujer de alma de poetisa...

Aroma de Cristal
Eva Bailón B.
"Arael Elämä".

Todos los derechos reservados.



domingo, 22 de marzo de 2015

MI SER Y TÚ


Mar y luz, olas y agua,
poesía de brisa marina,
aroma de sol y de magia...

Te recibo y me lleno
de tu amor y de tu calma,
me rocío de tus versos
y los escribo en mi alma...

Eres mi todo, mi universo,
mi esperanza y mi mañana,
cielo de mis estrellas,
planeta de mi añoranza...
 
 


Mar y luz, viento y fragancia,
corazón de esencia divina,
espíritu de mis palabras...

Te respiro y me vuelvo sirena,
delfín, cristal, resplandor
de lluvia de besos que entera
me cubren de tu color...

Azul de identidad etérea,
abrázame con tu fulgor,
sé tú de nuevo esa eterna
llama que nace en mi interior...

Eva Bailón B. (Arael)

lunes, 26 de enero de 2015

AROMA DE CRISTAL


AROMA DE CRISTAL

Suave murmullo sagaz
que me envuelve el alma,
líneas finas de cristal
son las que me esbozan,
me tiñen con alas de amor
el corazón y las marcas
que pudo dejar el dolor,
entre mis grietas, indemne,
sólo me queda la escarcha...

Hielo sucumbido al calor
de la llama encendida
que se prende con ardor
en mi cuerpo sutil, erigida
en mi fuerza con valor
para, osada, ser la ofrenta
de mi propia creación,
el ser que soy, la presencia,
la mujer, el alma, el hoy...

Múltiples versos de paz
en el crédulo temblor
de las palabras de fugaz
e indeleble intención,
por transmitirme letras,
estrofas de mi interior
que se convierten eternas
en libros hechos de voz,
en gestos que me delatan...

Aroma de mi esencia
de faz de gotas cristalinas,
eres agua, eres río,
eres mar, flor de vida,
pétalo puro y tibio,
raices que se disipan
en la tierra y en el cielo,
hilo dorado de estrellas
cosiendo olas y orillas...


EVA BAILÓN B.


martes, 13 de enero de 2015

PARA AQUELLOS QUE ME LEEN - ARAEL LÍNTLEY

Para aquellos que me leéis...

A veces, sólo a veces, la vida nos muestra las adversidades más duras, aquellas que están en nuestro interior, aquellas que creamos nosotros mismos para crecer, dando lugar a pequeñas y grandes transformaciones que debemos ir encajando lentamente.

Esas metamorfosis no son ni más ni menos que el recuerdo incesante de lo que somos tratando de hacerse un sitio, intentando nacer tras la muerte de los miedos, tras la superación del ego, tras la caída más terrible que puedes experimentar, pues sólo muriendo puedes nacer de nuevo.

Así pues, la muerte no es más que el inicio de otra vida, y hay que tomarla como lo que es, tanto literalmente, como simbólicamente.

En realidad os quiero anunciar que Arael Líntley desaparece, pero no sus escritos, no sus poemas, sólo su nombre.

Esto irá sucediendo paulatinamente, no será repentino, aquellos que la conocen y la leen, sólo sabrán que su camino se abre, que su camino se enciende con la luz más pura e intensa, y que su sueño se expande.

Os presentaré su nuevo nombre, el nombre que la define, el nombre que la lleva hacia su verdad, hacia su Ser y con el cual se dirigirá hacia aquellos que resuenen con ella, y a aquellos que no lo hagan.


ARAEL LÍNTLEY

 Dentro del cofre de la vida,
se halla el secreto sagrado
de la estrella que me ilumina,
del diamante que, depurado,
fluye líquido en mis versos
para alumbrarme en cada paso 
para no sentirme perdida...

Y no encontraba la llave...

Salí a la oscuridad nocturna
tras buscarme en el fulgor
de la llama de mi alma confusa,
y me hallé herida de amor,
mas del amor no existe herida,
y la falacia de mi dolor
me mostró la pureza divina...

Y aún ansiaba la llave...

Lloré sin verme, sin saberme,
y una lágrima cristalina
se posó en mis manos clementes,
y en mi presencia tranquila,
se me mostró plácidamente
como la llave que quería,
como el regalo de lo ausente...

Y supe que yo era la llave...

Reí amante de la mentira,
pues me mostró el camino
que en mi interior se ungía,
para morir en este cuerpo,
para nacer siendo la vida,
el cielo, el sol, siendo
el ángel que me cautiva...

Arael Líntley
(Eva Bailón)

 

Todos los derechos reservados.

jueves, 4 de diciembre de 2014

TRASPASAR EL MIEDO

Mundo imperfecto
de falsas justicias,
bosques de yedra,
mentes desbordantes
de dispares entresijos,
de necedades inciertas,
noches de ósculos inertes
que en la mañana despiertan,
confuso silencio de acertijos,
temores que se acrecentan...

En el influjo de sus destrezas
inmersa en su prosa,
traspaso la cima
de la mentira inocua,
me visto de alma,
me antojo sedienta
de la verdad prófuga,
descalza de cordura,
colmada de tristeza,
buscando la manera
de hallar lo que murmura
un ángel que se posa
en la arista de mis penas...

Me pregunto...
¿Quién es este cuerpo
que me acoge
y me alimenta?

En el paso del camino
que se pierde cuando
el miedo se desprende
desmayando su vestido,
como velos, como hilos,
amanece la evidencia
de lo que estaba dormido.

Y me pregunto quiénes somos,
y por qué el miedo es nuestro
mejor amigo...

Una respuesta tenaz
acarica mis pensamientos...



Cuando el teatro social
del personaje falso,
se te presenta voraz
y reconoces tu reflejo,
ya estás dando un gran paso.

Y es entonces el momento,
de ser sólo lo que eres,
despojado de creencias,
de dogmas, de dominios,
de tus yoes infieles
que obstruían tu destino,
para ser un ser completo
libre de la demencia
de un mundo que vive ajeno
del amor que, con clemencia,
siempre fue nuestro sustento,
pues con él nos erigimos...

La verdad no es lo que vemos,
sino lo que en nuestro ser
amamos, somos y percibimos,
no es lo que inventamos,
sino la creación de lo divino
que se halla en el corazón
que está más allá de
lo que siempre creímos...

Sé tú el primero en convertirte
en la mejor versión de ti mismo...
Sé tú la paz, el amor, el prodigio,
sé la verdad, la esperanza,
sé tú el edén, el vestigio
de un paraíso naciente,
de un ser humano distinto...


Arael Líntley.
Eva Bailón B.

jueves, 1 de mayo de 2014

LUZ ZAFIRO




LUZ ZAFIRO

En la noche profunda de mi alma,
en el enclave de mis desconciertos,
en la semilla inerte de mis desaciertos,
se halla una sombra que llora y calla...

Y en el murmullo de su tristeza,
se alza el eco de mis pesares
amalgamando flores con destreza
para cubrirme de falsas verdades...

Soy río que fluye en el filo de mis dedos
para escribir desde mi ser palabras
que se deslizan, que se ensartan
en el mar de mi corazón eterno...

En el brillo tenaz de mis suspiros,
en el ecuánime color de mis anhelos,
en el fulgor de mis profundos deseos,
sonríe una intensa luz zafiro..


Y en el susurro de sus risas locuaces,
se eleva mi espíritu esquivo,
despojándome de miedos voraces,
para liberarme de su dominio...

Soy mar de oleadas sutiles, de destellos,
en su agua mi esencia canta
con notas y letras de mi garganta
la dulce música de mis sueños...

No importa si mi nocturna voz
se cierne en mi poema con sigilo,
yo muestro mi esencia, mi sol,
mi oscuridad y mi delirio...

Pues así soy, y así me entiendo,
así duermo y me despierto,
así me levanto y me pierdo,
así me escapo y me recuerdo,
así soy un ser completo...

Azul de luz zafiro en la tinta
de los versos que me invento,
azul de luz zafiro en mis cuentos,
en la poesía de mi llama indistinta,
llama de amor en mi pecho...

Arael Líntley