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sábado, 18 de noviembre de 2017

UNA REALIDAD SECRETA


Asomada siempre en el punto de intersección entre lo mundano y lo invisible, entre la incrédula realidad y la absolutamente insulsa fantasía de su mundo secreto, ahí afloraban las palabras que enternecían sus arduos pasos, inquietos y desprovistos de la osadía de un escritor intrépido.

Un tenue halo de misterio la acompañaba en su poético desdén por la cotidiana destreza de lo que se solía considerar vida, mas ella sospechaba que había algo más, algo inquietante, algo que percibía y que no comprendía.

Se instaló en su alma un despropósito al intentar describir con palabras el resplandor de ese horizonte que latía en su corazón, un lugar que recordaba vagamente, un espacio sólo suyo donde lograba reconocerse y verse como lo que siempre fue, antes de estar acomodada en una confortable y apropiada escala de grises..

Ella pertenecía a un multiverso difícil de relatar sin caer en el desatino de la inclemente obsesión del lamento de quien anhela el regreso a un hogar que todavía no logra recapitular...

Mas en sus manos, en sus versos, se alojaban las señales de su verdad, de su magnificencia, de su experiencia como luz, como energía, y eso la hizo despertar...

Era la expresión de la vida en estado lumínico, danzando por el cosmos, sintiendo la libertad como su naturaleza más esencial.

Y en un azar fulgurante, se aterciopelaban sus movimientos, acompasados, como música brillante, vibrando sin miedo, junto a otros como ella, que se arremolinaban formando espirales, desplazándose por multidimensiones exultantes de amor y de armonías, de gestos vivaces y audaces, de claras pulsaciones de creación y de alegría.

Mas no estaba sola, recordaba cómo se entrelazaba con la energía de una ráfaga centelleante, una estela resplandeciente que permanecía unida a ella en cada oscilación, en cada giro, en cada posición, ambos en la misma frecuencia, ambos en el mismo amor.

Entre millones de estrellas, galaxias, entre un sinfín de planetas, constelaciones, mundos paralelos, incontables dimensiones, el infinito era su hogar, mas en un universo decidió experimentarse como la escritora de letras en la tierra de tonos grises, donde como humana se encarnó.

Y ambas refulgencias se abrazan ahora cuando se acuerdan, cuando se reconocen en sus sueños, junto a los que se atreven a ser conscientes de sus etéreos recuerdos.

Su realidad secreta impulsó el color en cada flor, en cada campo, en cada cielo, para pintar de amor con infinitud de universos, cada poesía, cada relato, cada cuento.

Tal vez por eso se asoma a sus ocultos enigmas, tal vez los está descubriendo y escribiendo, tal vez los está divulgando y esparciendo, como la flor propaga su aroma a través de la magia del viento...

Arael Elama



miércoles, 18 de mayo de 2016

SACERDOTISA

Y un río de palabras se hizo entre sus sueños, deslizándose vertiginosamente hacia el final de la gran Montaña del Miedo.
Al alcanzar su destino, se expandieron un sinfín de letras en un mar infinito que se abría paso entre todo lo existente...
Y ella se bañó entre los versos, en una orilla intermitente de poemas y relatos, que iban y venían, que danzaban con sus pies inquietos, mientras una lluvia de colores y de gotas de zafiro y oro se mezclaban con sus cabellos gris plata y su mirada de luz, vestida de amor y de creación, de vida y de abundancia...

- ¡Soy rica! - gritó entusiasmada.

Sí, lo era, era la mujer más rica del mundo, y era libre, una mujer vestida de libertad absoluta, de conocimientos y de actos sublimes que la coronaban como la única y verdadera diosa de su templo, su cuerpo, su alma, y su mente como herramienta para crear aquel paraje de fantasía hecha realidad.

Sus cuentos habían nacido, sus libros, sus músicas, sus anhelos, y su corazón emanaba tanta felicidad que dos soles brillaban en el cielo para acompañarla en su nueva vida tan deseada.



Y ahí, justo ahí, mientras sus piernas sentían la frescura del agua de sus palabras expandidas, fue donde la vida le regaló un universo entero, para que pudiera continuar escribiendo y latiendo, bebiéndose el presente como exquisitas copas de un vino que recorrería sus labios sedientos de la lujuria que la vida le estaba entregando.

Todo estaba ya dispuesto para ella, ya había saltado al vacío, y ahora sólo podría seguir haciendo el amor con sus sueños, con la vida, con la magia, con el viento, con su divinidad, dejando atrás los obstáculos y las torpezas que la habían estado atando durante tanto tiempo, mientras aún continuaba adormecida...
Había nacido la Sacerdotisa...creadora de vida...

Arael Elama...