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lunes, 24 de agosto de 2015

AMOR DE VERANO

AMOR DE VERANO


¿Recuerdas?

Tu mirada en mi mirada,
tu sonrisa desnudando
todo lo que escondía mi alma,
tu mano en la mía, paseando
por aquella orilla de aquella playa...


¿Recuerdas, amor, recuerdas?

Las olas del mar como sonido,
nos unía en un baile a ciegas,
el viento grácil como abrigo
para abrazarnos en la arena,
tus besos sabor marino
que en mi boca eran canela.

Y en la noche la luna llena
nos vestía de magia y vino
para cenar con las estrellas
y bebernos nuestro destino.

¿Recuerdas?

Ayer fui tu amante, tu amiga,
fui tu ser, tu luz, tu pasión,
fuiste mi todo, mi guía,
delirio de una historia de dos
que en mi alma sigue viva...

¿Recuerdas, amor, recuerdas?

Tu caricia era el brillo eterno
de mi esencia adormecida,
tu piel el manto de mi lecho,
presencia de llama encendida
que nacía de nuestro pecho.

Y en la mañana café,
dulzura y aroma de vida,
sin miedo, sin un porqué,
siendo existencia divina.

¿Recuerdas?...

Arael Elämä Araham

Inspirada en esta música:

jueves, 4 de septiembre de 2014

VIENTO DE VERANO

VIENTO

Hoy he hablado con el viento, con su alma, y le he dicho que acaricie m vida como siempre lo ha estado haciendo, que aparte de mí aquello que no me permita avanzar, que me invite a danzar entre sus ráfagas estivales, que me eleve como si fuera una hermosa ave, que me envuelva en él, que me salve...

Y el viento me ha traído músicas melodiosas que me han convertido en bailarina, me ha envuelto en sus regalos arremolinados y vertiginosos para que riera y me sintiera viva, me ha enseñado a planear en mi vuelo y dejarme llevar como una pluma, hacia mi destino, sin miedo...

El viento ha secado mis lágrimas con un soplo de afectuoso silencio, un silencio armonioso de palabras del alma, frases y versos escritos en una sola mirada que en su idioma intangible, inaudible, manifiesta el amor que se oculta en infinitos mares y cielos, universos, lugares que ni siquiera con mi imaginación acierto...
Y soy así el hada de los vientos, el ángel que se desintegra en su trayecto, espíritu de aire que se viste de aromas, de esencias, de notas de luz que se desvanecen en su pensamiento...



Me muevo invisible para buscarme, para hallar la libertad que hay en mí cuando navego en mi mundo insondeable, para no ser emoción, sino amor y así elevarme, y elevarme, y elevarme... y así ser inalcanzable...inalcanzable para lo que me hace vulnerable...

Y en tu susurro, amado viento, soy mi canto más plausible, mi voz más melódica, mi poema más sereno, mas inadvertida como un secreto, imperceptible como lo etéreo, verdadera como lo más cierto... yo convertida en misterio, en sigilo, en sosiego...

Tu poesía vaporosa me cuenta de tu vida, viento, me encuentra, me abraza, me muestra lo que soy reflejada en tus partículas infinitas, me enseña el camino que aún está por recorrerse, la senda que me une conmigo misma, el verso que sigue el himno armónico de mi propia existencia divina.

Aún falta un tiempo para que me aleje definitivamente y abandone este cuerpo en el que habito, pero me ausento de él cuando lo deseo, para liberarme de las cadenas que me aprisionan y volar con en surcando los límites de los tiempos, dimensiones, planos y conocimientos...

Gracias viento...

Arael Líntley...

miércoles, 25 de junio de 2014

EN MI VERANO


Mar, olas, espuma, versos, sal, brisa, viento, arena...
Sol que me arrulla en el alba y mece mi alma con su luz naciente...beso salado de mi mar amado en mi cuerpo, en mis manos, en mis labios... suave caricia en mis pies sobre las dunas de mi solitario paseo, bajo azules destellos, nubes ausentes para destapar la belleza del cielo...

Calma en mi pecho tierno, huracán de amor en mi alma que grita su pasión mientras vuelo, vuelo, vuelo en el agua, nado en el silencio de mi enamoramiento sincero... Amar lo que veo, amar lo que siento, amar lo que soy, sencillamente siendo...amar lo que eres, tal como eres, porque así como te observo por dentro, sin cambiarte nada, eres tan bello...

Ondean los rizos de mi cabello, como banderas de mi ser y de mi esencia, de mi espíritu aventurero, mientras mi danza se envuelve de luceros, de rayos de fulgor eterno, y mi vestido blanco reluce y me eleva en una esfera de magia donde te sostengo... Abrazo a tu alma, compañero extrangero, ser que no te hallas y que no comprendes que no hay distancias, no hay misterios, no hay verano si no comprendes que la vida es tan sólo un sendero, un camino, un juego.

Y la música de lo etéreo, del susurro de mi océano, del sosiego, me estremece y me adormece mientras transformo lo que queda de mi ego... Escucho, escucho atenta el murmullo de la melodía de mi cuerpo, me entrego a mi fuego mientras soy fuerza, incendio; me arraigo en la tierra para ser árbol, selva y sendero; llueve, cae el agua en cascada y se desliza por mi ser entero, me conmueve, y del aire que respiro soy adepta y lo venero, me protege...

Ya completa y reunida con mi luz, abrazo con respeto a mi mayor miedo, lo abrazo y lo suelto, converso con mis sombras y las comprendo, me desnudo de temores, dudas, iras y tormentos, y despido lo que ya no sirve con reberencia y cortesía, dando gracias por lo aprendido y lo aportado durante toda mi travesía...

Y sin la vestidura de mi humana, que era ciega por el miedo, voy a tu encuentro a cumplir la promesa que hicimos en el cielo...

Arael Líntley