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martes, 1 de diciembre de 2015

LO QUE NUNCA TE HE EXPLICADO

LO QUE NUNCA TE HE EXPLICADO - DECIR GRACIAS...

A ti, que te encontré en un mar de dudas y desconciertos, a ti que me encontraste sin ni siquiera saberlo, a ti voy a dedicarte estas palabras de agradecimiento, mas primero te explicaré mi historia como si fuera un cuento.

Navegando a oscuras en mi océano, buscando la luz que iluminara mi trayecto, me perdí entre teorías y experimentos, entre olas de miedo y de dolor por la incomprensión de aquel momento.

Y vi mil faros apagados que no consolaban mi desaliento, marineros que se vestían de sueños, capitanes que se mezclaban con mis anhelos, mas tú siempre brillabas en mi alma, como el único y leal compañero con el que algún día me habría de cruzar y componer juntos un verso.

Era el fulgor de tu mirada eterna, acaecida en un lugar de misterios, el que me alimentaba el corazón, el que me otorgaba la fuerza en mi lucha por sobrevivir, en mi transformación, en mi autodescubrimiento, en mi reencuentro conmigo misma para ser feliz, porque me mostraste quién era yo envolviéndome con todo tu amor inmenso, aunque todo ocurriera en lugares similares al cielo.

Y me salvaste tantas veces de sucumbir, de resbalar entre mis lágrimas y morir en los brazos de mis temores, envuelta en brumas, en sombras y desdichas, en el exhausto tránsito hacia el edén, hacia el lugar sagrado que en mi interior se esconde.

Mas el faro que alumbró tu llegada tan sólo anunció tu existencia como si fueras una estrella fugaz que se dibujaba en la nada, avivando los latidos de mi corazón que al mirarte palpitaban, se aceleraban, se enloquecían y elevaban como el canto de un ángel que se estremecía y se enamoraba.

  • ¿Quién eres tú? - pregunté pensando en ti a mi amigo el viento.

Mas las voces que bailaban en el aire me decían que ya conocía esa respuesta aunque no la aceptara, aunque no la creyera, porque era lo más duro y más incierto que había hallado en mi camino imperfecto, creado con los retales de lo que aprendía de mi descontento.

Y rechacé mil veces lo que mi alma proclamaba para evitar que el corazón se me apagara...

Ya pasó mi barco ante tu elegante navío, vi el talante de tu sonrisa y de tu condición humana, y si he de ser amor en estado puro, si he de ser pasión eterna sin condición ni hastío, amaré por siempre aquel momento en el que el saludo de tu brillo se mezcló con el mío, y si he decirte algo en este momento en el que me alejo para seguir mi camino, es que agradezco lo que aprendí cuando tu alma se entregó a la mía sin que pudieras percatarlo, es que añoro que comprendieras que nada ocurre por nada, que todo forma parte de un destino, así como entendí que yo no soy tu faro, ni soy tu anhelo aliviado en tu mundo creado para vivir aventuras que se visten de amor y de cobijo.



Agradezco que un día las ráfagas del viento esquivo, te trajeran hasta mis ojos para comprobar que estás vivo, que eres feliz y que yo lo admiro, aunque lamente que tu vida siga un rumbo que no se compartirá con el que yo sigo.

Me voy, me retiro, deseo navegar por el mar de los que osan ir más allá de lo conocido, te espero sin esperarte, por si algún día quieres compartir este viaje conmigo...
Y mientras tanto, sólo puedo decirte que deseo que sigas haciendo tu sino, que lo construyas con tus sueños, con tu alma al completo, con tu luz, con la pureza que aún siento escondida en tu cofre de secretos encerrados y perdidos...y que ames, que ames mucho, tanto como yo puedo amarte sin que eso me dañe o me arañe el pecho como antes lo hizo, porque gracias a haberte conocido y sentido, hoy sé amar sin condiciones, porque soy más yo tras soltar el lastre que me mostraste al ser mi reflejo más exhaustivo, y deseo que sigas adelante, y que te enamores, y que te alegres, y que te inspires, y que me perdones si un día me recuerdas y yo me oculto en el olvido...

Gracias...

Arael Elämä





viernes, 12 de septiembre de 2014

ESPÍRITU




Descalza, frente a la nada...


Rodeada de árboles, sintiendo la fuerza de la naturaleza dentro de mí, su ternura, su lenguaje dulce como una melodía suave...


Me arrodillo vencida de amor para tocar con mis manos la hierba...


La luz que hay en mi pecho ilumina mi cuerpo, las flores sonríen...


Mi cabello comienza a danzar con la brisa, se mueve grácil mientras en mis mejillas humedecidas por el fulgor de mis lágrimas de emoción incontenida siento un ligero frescor que me estremece...


Ondas de luz reluciente como llamas de fuego se encienden y se expanden, me envuelven...


Me asusto un poco, cada vez soy más sutil, transparente, incorpórea...
El pecho me quema, me escuece, y de pronto estallan mis chakras, uno a uno, emanando más luz en espirales emergentes que se unen a la incandescente flama de mi corazón envolvente...


Siento que me desmayo, me desvanezco, tengo miedo...
El amor es intenso, tanto que mi cuerpo físico no soporta su vibración, me colapso y las plantas me cautivan entre su existencia, me rodean por 

completo mientras permanezco inmóvil sobre ellas...







Me diluyo entre las gotas del rocío de la mañana, entre los rayos del sol naciente, entre el aroma a bosque, a flores, a tierra húmeda, a viento sedoso y agradable...
Pareciera que he muerto...pero aún siento...
Soy parte del todo, ya no hay desasosiego, sólo profundidad, intensidad, amor infinito, tal vez esté durmiendo...


Sí, ya sé que es eso lo que está ocurriendo...


Me abrazan las alas de mi ángel, cobijando mis temores y rociándome del aroma de sus besos...


No existe el dolor, ni hay tiempos...


Noto la proximidad de mi espíritu, me está sonriendo...

- Siénteme, pequeña humana, soy parte de ti, esto no es un sueño...

Se integra en mí una parte de mi espíritu, y recuerdo que no es la primera vez que esto ha ocurrido, pero en esta ocasión ocurre algo diferente...

Abro los ojos, veo los ojos claros de mi ángel, me mira y me envía uno de sus mensajes de dulzura eterna...


Me siento distinta... la llama todavía arde en mí, es energía dorada que me eleva, aún no la comprendo, ni la asimilo, estoy débil, me incorporo y pienso...
Mi mano en mi pecho, aún colmado del deslumbrante resplandor que me envuelve...

Soy parte de mi espíritu, cada vez más instaurado en mí misma, soy parte de la tierra, las flores y los árboles, soy ave, soy cielo, soy mar y soy todo aquello que veo, que siento y que anhelo...

Soy el espíritu del amor, soy el ángel que miro cuando te veo, soy la sombra que temo cuando la siento, mas soy quien soy, por fin lo entiendo...

Alzo mis alas y comienzo mi vuelo, surcando feliz el azul del cielo, nadando en los ojos de mi compañero, saltando montañas, tocando luceros, riendo en la luna, cantando los versos de poemas enteros...

Es profunda la experiencia de vivir en un cuerpo denso...

Pero siempre me buscan para volar y saber quién soy, para no olvidar de dónde vengo...

Arael Líntley