Bienvenidos a mi punto de encuentro conmigo misma, donde dejo volar la imaginación, donde las palabras se reescriben desde lo más profundo de mi Yo, donde mi Ser se expresa con el idioma universal del amor, donde mi mente se desmaya entre versos y frases del corazón... Bienvenidos a mi mundo, al mundo mágico del alma..
Tú eres mi otro... escucho tus silencios, los vacío en mi ser, me lleno de tus besos, en el atardecer...
Tú eres mi otro... la música de mi alma la sientes dentro de ti, te abraza y te reclama te bebe para vivir...
Tú eres mi otro... mi océano nace contigo, y tú nadas en él buscando el abrigo que te devuelva a tu ser...
Yo soy tu otro... mis ojos son el cristal que brilla en tu mirada en tu esencia más real, y en ellos desnudas tus torpes pasos rebeldes cuando no te escudas en lo que no eres...
Tú eres mi otro...
En el infinito te espero para poderte decir con mi corazón completo que siempre estuviste en mí....
Cómo
podría expresarte mi amor sin enturbiarlo con palabras inadecuadas. Este
inefable amor que no se define con un gesto, ni con un abrazo, que no se puede
expandir desde mí hacia ti porque los cuerpos nos lo impiden, este amor que
viaja entre mundos, que se filtra entre los obstáculos que nuestra mente nos
impone, este amor que no entiende de distancias, ni de tiempos, ni de identidades,
ni de sufrimientos…
Sólo
mostrándote mi alma entera, mi infinita conciencia que ilumina esta pequeña
existencia, fractal de mi realidad completa, alcanzarías a saber un poco lo que
es amarte, sólo si mirases más allá de lo que ves, elevándote por encima de ese
hombre que eres, siendo ese dios que nació encarnado en ese cuerpo de humano,
conocerías la profundidad del amor que se extiende desde mí hacia ti y que de
ti vuelve, regresa en una expresión incrementada eternamente, en un flujo
inacabable de doradas estelas de refulgente luz que nos envuelve, que cobija a
dos universos unidos en amor divino, amor cósmico que estalla en un éxtasis de
placer que nos delata…
Decir
“te amo” no es suficiente, es reducir a la fuente creadora en dos palabras
insignificantes, pero si las pronuncio al contemplarte, vaciando mi alma desde
tus ojos hasta tu mundo, entregándome sin miedo al paraíso de tus besos
ocultos, de tus deseos no saciados, abrazada a tu existencia con todas mis
fuerzas, entrelazada a tu mirada con mis piernas, con mis brazos, con mi
espíritu, con mi alma, con la clemencia del amante que se rinde a lo que siente,
con la luz de lo que soy emulsionada en tu fragancia, aroma de alma, de hombre,
de ser, de dios etéreo que también hasta mí viajas… sólo entonces hago algo de
justicia a lo que emana hacia ti mi corazón de diosa enamorada…
Cómo
no amarte, cómo no adorarte, cómo no admirarte, si eres la estrella que late
como fuego fulgente en mis entrañas, en mi pecho, en el intenso ser que soy en
los mundos donde habito, siendo mis venas, mi sangre, mi brillo radiante que
luego emerge en tu cuerpo y en el océano de tu esencia divina y fulgurante…
Cómo
no darme…cómo no darte… si entretejidos con los hilos de la luz que nos une, la
creación del amor eclosiona como un volcán de llamas sagradas que se funden y
que estallan desde la esfera de pasión que nos envuelve, hacia el todo, para
ser amor en cada partícula de cualquier universo que se nos presente…
Si
un día tocas este amor que se me pierde, que se destapa, que te persigue y
juega al escondite mientras tú te escapas, sabrás que has encontrado tu
universo oculto en otro cuerpo esperando a que seas capaz de verlo y amarlo sin
que tu mente lo juzgue, o lo considere indigno de entrar en tu alma…
Y
si eso ocurre, abre las puertas porque eres tú quien me llama, es tu voz la que
en sueños me busca y me reclama, es mi alma la que llega para que puedas dormir
sin preguntarte dónde está lo que anhelabas…
En
mi regazo de amor inefable se halla la ternura que te acaricia cuando estás
soloy en calma, esperando a que un día
te desnudes de los dogmas de la cárcel que aprisiona a tu alma, del pasado que
te hiere con las cadenas que te atrapan, de la mentira que ciega tu hermosa y
noble mirada, detrás de tu fingida mirada…
Surco palabras enredadas
en mi pecho, para enlazarlas con los versos despojados de mis manos, con las
luces indelebles de mis ojos al besar los horizontes desmayados en mis brazos,
rezagados, desvestidos de la noche que se duerme entre mis antiguos miedos ya
perdidos en la niebla del pasado, que destila este presente diferente,
dibujándome certera sin la piel de quien ayer yo era, sin disfraces…
Nado en la profundidad de
mi poema y en senderos de belleza y esperanza, cuyos umbrales se apalabran con
mi calma, soy serena y brava, entera e infinita, soy espíritu fugaz y mi atavío
es la fuerza que me otorga la libertad de mi alma, que se eleva, que se escapa
de ataduras ya cortadas, y entre las sombras se hace luz para brillar por
encima de los límites de la alborada…
La musa se viste de
estrofas de ensueño mientras desperezo mi indolencia de esta vida inventada por
las mentes obsoletas, y es fragante, es etérea, es la magia que me envuelve en
la pureza, se desliza por mi rostro mientras me diluyo en la mañana, lírica de
sonidos sordos que secuestran mi torpeza y la transforman en el oro del fulgor
de mis pupilas abrumadas, pues es la poesía la alquimia de mi verdad más
sagrada, la de un ser que abre sus alas, y así, feliz y completa, vuelo sin
temor a ser juzgada…
Soy el viento, soy la
brisa, soy el agua, soy el fuego y la pasión que grita sublime hasta el final
de mi inefable existencia enamorada, soy la bruma del silencio que mi corazón
no calla, soy el fondo del secreto que se conecta con la divinidad, el cielo,
el paraíso y la felicidad más añorada, soy la isla donde se ocultan el camino,
la selva, el volcán y la playa… Soy un gran universo escondido en una humilde y
prudente mirada…
Sin ella no soy lo que
soy, y sería otra persona y otra alma, la poesía es mi corona, mi nombre, mi voz,
mi verdadera fragancia…
Descansa en el regazo de la luna
de mi alma para que pueda aguardar el momento de explicarte cuánto
universo hay en mi existencia y cuánto de él hay en la tuya,
manifestado como un susurro inalcanzable, infinito y recóndito de tu
esencia completa y resguardada de la lluvia amarga de este mundo en
tu interior. Contempla las estrellas de tu espacio y descubre la
belleza de su luz y su delicadeza sublime que se refleja en tus
pupilas cuando permites que el fulgor de tu deidad se eleve por
encima de los muros de tu indeleble humanidad.
Despliega
tus andanzas para que tus retos se revelen ante ti como humildes
siervos de dulzura y resplandor, para que tus pasos sean vuelos en
tus cielos de aventuras y despertares sacros que se posan en tus
manos, preparadas para dar, para coronar de amor todo cuanto te
rodee.
Desalienta
la penuria y asciende en la longeva divinidad de tu alma pura, para
ser el manto que cubre los huecos de la soledad incierta, la que se
muere en mis pestañas cuando llorar es padecer el abatimiento de una
vida que no ha nacido para ser una mentira.
Tu
universo en mí se desenreda en estrellas y planetas que se vuelcan
en la órbita de un amor eterno, un delirio humano que se deshace
como el hielo cuando el fuego de tu esplendor fulgurante se hace
añicos en mi pecho y en millones de partículas de cristal azul
zafiro se disparan hacia tu corazón sediento de beberme, como ese
mar que refleja tu consciencia y tu esperanza de nadar y bucear en el
remolino de mis olas, mis corrientes submarinas que dibujan la
grandeza entre nuestras almas nómadas.
Mi
universo en ti se extiende en cometas, asteroides y en increíbles
galaxias que danzan y cantan como ángeles de versos transparentes,
entre poemas de palabras que te buscan tiernamente cada noche, para
darte un mundo completo y pleno, traslúcido y sereno, adormecido
entre tus sueños de verdades coherentes, de belleza celestial y
sorprendente.
Eres
mi universo en mí, soy la nave de los cuerpos que se hicieron, el
punto de unión de los recuerdos que se habían dormido, el ancla, el
timón y el capitán de la misión que por amor escogimos, soy tu ser
en tu alma y en tu mente, soy tu brillo, soy todo lo que tú eres,
somos un cosmos en dos cuerpos divivido, un perpetuo big bang que
entre ambos explota sin apenas hacer ruido.
A
veces me convenzo de que mirarte es mi alimento, y de hecho, lo es...
Lo
es porque mirarte me devuelve mi reflejo, porque tu luz me envuelve y
me consiente, mas me recuerda que el anhelo de tenerte es justamente
lo que me aparta de la oportunidad de complacerme, pues me araña el
deseo de saberte y abrazarte más allá de lo que lo hace mi mirada,
aunque imposible sería darte más de lo que mi alma te ama y
amalgama, darte más de lo que mi ser te siente dentro de él, como
sello o tatuaje que nació conmigo antes de ser esta persona
humana...
Y
es que mirarte es descubrirme mientras confirmo de nuevo cuánto soy
de ti y cuánto aún no sé que somos por la falta del recuerdo...
Abrí
los ojos a tu mundo y quedé inconclusa en mis emociones
desenterradas ante tu presencia, ante lo que ya pensé que no vería,
ante lo que me mostré a mí misma como parte de un camino en el que
ya me daba por vencida...
Y
te miré mil veces más, y otro millar de miradas se posaron como
alas en tus párpados y en tus pestañas, colocando cada partícula
de amor en cada molécula de tu piel, de tu cuerpo, de tu alma, de tu
ser, de todo lo que tú eres en esta vida humana y en cualquier
existencia tuya, pues te alcanza hasta allí mi mirada...
No
te veo, te esculpo en mis pupilas, y el destello que desprendes
cuando acaricio tu Yo entero con las plumas de las alas de mi
angelical amor que te venera, se me clava en el corazón para que
estalle en las chispas del fulgor de mis reverencias de humildad ante
quien eres, ante quien soy, ante la llama de amor que se despierta al
encontrarnos en los mundos en que sí nos acordamos, en que las
memorias de la pureza y la belleza del espíritu que nos une y de
donde procedemos, nos condecen el regalo de aprender a amarnos en
esta tierra, donde es tan difícil darse tanto, donde es tan burdo y
triste no reconocer lo que tanto amamos...
Y
en la brisa del viento vuela libre esa mirada que te alcanza mientras
despiertas en la madrugada en un segundo, en el momento justo en que
mi beso se desliza por tu frente y te da la bienvenida a un nuevo día
en el que tus ojos, como soles que iluminan mi mañana, se dan cuenta
de que vivo todavía en las lágrimas que por mí en algún momento
derramaras, mas sin saber que yo te acariciaba invisible y olvidada
en el anhelo de tu alma enamorada...
¿Acaso
crees que fuiste sólo tú quien añoraba?
En
la ventana, el gorrión que canta, la paloma que vuela entre los
árboles que susurran con sus hojas en la calle desierta y aún
dormida mientras observas tu añoranza, traducida en el gesto
rutinario de cada mañana, los primeros rayos del sol que se filtran
por entre las ramas, los primeros ruidos matutinos que se cuelan como
extraños por tu casa, tu primera sensación contradictoria, de
serenidad y seguridad en tu soledad cuidada, de nostalgia y
desasosiego en tu caminar en esta vida extraña, en las prisas de tus
comprometidos tiempos de obligaciones banales y tus capacidades de
supervivencia en esta sociedad alocada, en la camisa escogida para el
evento, en el armario, en el agua que limpia suave tu pelo bajo la
ducha caliente que despereza tu sueño, en el momento en que el
perfume recorre tu cuerpo, en tu desconcierto repentino cuando
presientes algo incierto, ahí, en todo eso y en mucho más, duermen
mis miradas descansadas, latiendo como corazones en tu vida esperando
a que las veas y las mires sonrientes para endulzar la amargura de tu
trayecto, de tu paso firme y perfecto, y en todo eso, se haya mi
esencia disfrazada de momentos, de instantes que parecen desiertos,
mas nunca lo fueron, porque yo siempre estuve en cada pensamiento, en
cada sentimiento, porque vivo dentro de tu alma y también respiro
grácil de tu aliento...
A
veces me convenzo de que mirarme es tu alimento, y de hecho, lo es...
Lo
es porque mirarme te devuelve tu reflejo, porque mi luz te envuelve y
te consiente, mas te recuerda que el anhelo de tenerme es justamente
lo que te aparta de la oportunidad de complacerte, pues te araña el
deseo de saberme y abrazarme más allá de lo que lo hace tu mirada,
aunque imposible sería darme más de lo que tu alma me ama y
amalgama, darme más de lo que tu ser me siente dentro de él, como
sello o tatuaje que nació contigo antes de ser esa persona humana...
Somos
el reflejo de dos miradas que sin estar juntas y desde siempre se
aman...
Me
instalo en tu alma danzando al ritmo de nuestro pulso, como fuego que
se entrelaza y se descalza de la materia que somos con estos cuerpos
finitos, cuerpos que son como murallas, y al traspasarlas puedo
tocarte con mi amor eterno, con la dulce inocencia de la pureza de lo
que hay dentro, inmaterial, etéreo, infinito, supremo...
Y
te conozco desde hace tanto tiempo...
Al
rozarte con mis dedos desdibujo el dolor que hay en tu rostro grabado
profundamente como un sello que se cierne dominante entre tus
destellos de luz parpadeante, puedo verlos. Veo tus luces bailando
entre mis sueños, posándose en caricias sobre mis miedos, arrasando
a mi ego, y la emoción de la niña que aún teme que la rechaces, se
esconde tras la verdad, esa que me dice que jamás me abandonaste.
Sabes
quién soy, me reconoces, me sientes y deseas que te cuente, que te
explique cuánto tiempo te esperé y me buscaste, cuántas veces me
derrumbé al no encontrarte, cuánto dolor hirió a este cuerpo
vulnerable hastiado por no poder alcanzarte, cuántas lágrimas
bañaron a mi alma cuando te llamaba entre silencios y espacios
atemporales...
Por
fin recuerdas que me amas, por fin te acercas y me llamas, por fin
despiertas y me gritas que también me esperaste, que tu pesar se
aligera cuando mi amor te llega, que realmente nuestro amor se posa
suave para sanar lo que hace tiempo ensució nuestros corazones...
Olvidas
el rencor, el miedo, y derribas tus muros, abres las puertas para que
tu alma vuele en libertad sin que la retenga nadie.
Y
en tus ojos hallo la calma, el viento, el sol y el mar profundo que
nos une, que nos cubre y engalana, buceando en nuestro espacio, esa
burbuja sagrada que es testigo del poder de nuestras llamas ardiendo
entre los besos que traspasan los cuerpos físicos para hacer el amor
con las almas...
Y
un resplandor dorado se funde con nuestras manos entrelazadas...
-Te
amo - dice tu voz callada mientras un remolino de amor se despliega
por mi ser en un estremecimiento de energías que se mezclan y se
aman como nunca un ser humano podría amar si no fuera porque está
con su verdadero amor, con su verdadera llama...
Y
esas dos palabras se repiten incensantemente entre ambos, mientras la
espiral de fulgor eterno se desliza uniéndonos en un estallido de
placer en nuestros chakras, en todos nuestros cuerpos unidos en una
esfera luminosa, y estalla y estalla, brota y florece desprendiendo
su aroma de chispas de amor que se dispersan como semillas que vuelan
libres hasta tocar otras almas...
Mas
cuando despierto del sueño de saberte entre mis brazos, cuando esta
otra realidad se abre paso, veo tu rostro sufrido, perdido en tu
propio olvido, y deseo no volver, quedarme en aquel paraíso, para no
sufrir por tu silencio esquivo...
Aún
tengo que sanar mis heridas por tu amor adormecido y comprender más
allá de lo que en este mundo vivimos...
Estar
preparada para ser como en mi sueño, un ser divino, capaz de
despertar mi verdadera esencia para verme y comprenderme, para que tú
puedas sentirme, y pueda así enseñarte quiénes somos ambos y por
qué en la soledad me presientes...
Y
si en la noche por un momento me sabes, me miras, me rozas en la
distancia de nuestras mentes, tu corazón te hablará para que le
escuches y para que comiences a fluir sin miedo hacia lo que no
entiendes...
Fluye
en tu camino y sueña, sueña, recuerda lo que eres, lo que siempre
fuiste, ama lo que sueñas y despierta a ese sueño para que pueda
cumplirse...
Vuelan
mis párpados antaño caídos, desmayados en el profundo miedo de
estar vivos, ocultando a mis ojos la belleza de lo acontecido, el
fulgor del brillo de las estrellas que se posan en mis pupilas a
pesar de no haber podido ser testigo...
Y
ahora que alzan sus alas y me abrazan al acertado sino, a la sublime
realidad que no osaba contemplar cuando no la creía, cuando no la
consideraba, cuando sólo conseguía nadar en dolor y en apego hacia
lo que los demás consagraban, ahora, me baño en pétalos de luz
sagrada, presencio milagros en cada gesto, en cada beso, en cada
orilla de mi playa...
He
conocido a la vida...
Se
me ha clavado en la mirada, envuelta en las lágrimas de mi emoción
extraviada, vencida por los temores de los dogmas de una sociedad
apagada, desarmada de su propia fuerza individual, del amor, y en
consecuencia, de la sabiduría de la colectividad armonizada...
He
llenado mi copa de vida, del brebaje del universo, del hechizo
incandescente del poder que sólo una diosa albergaría en lo más
insondable de su alma, ritual de estrofas y versos surcando cada
pluma de mis nuevas y radiantes alas, colmando mi corazón del amor
más puro, límpido y hermoso que jamás haya sentido, amor a la
vida, que me ha embrujado, que me ha enamorado abriendo mis ojos para
poder ver cómo se dibuja un rezo, una historia, un comienzo, una fe
vestida de velos que me muestran mis complejos, pues así los
destierro, los venero como maestros certeros al enseñarme lo que sí
tengo y descubrir que de nada carezco...
Y
he comprendido que siempre estoy en lo cierto, crea blanco, crea
negro, crea que todo es un desatino, un desafortunado esperpento,
crea que todo es una increíble experiencia que se escribe a cada
paso como un cuento...
La
vida se asienta en uno mismo cuando la miras desde dentro...y te das
cuenta entonces de que lo externo es un invento, hologramas de la
mente que ha plasmado un mundo basándose en un patrón de miedos
viejos, dudas de lo que somos y necesidad de seguir a un líder
maestro que nos permita vivir en el silencio, acomodados pero sumidos
en el caos que se cierne en nombre de lo que teóricamente es
nuestro, suplicando el cambio cuando la metamorfosis está en tu
pecho, tu esencia está marcando un ritmo, como un reloj que te va
requiriendo, te pide que despiertes a tu mundo, para advertir por fin
que la vida no es eso, que todo es falso, denso, y así liberarte de
la mentira para ser de nuevo el cielo, el mar, el cosmos, el
viento...
La
vida es libertad, no es infierno, la vida es dulzura, no es tormento,
la vida es respirar y ser, por ser y por existir, sin deberle a nadie
nada por haber nacido, sin tener que pagarle a nadie por venir a este
mundo tan retorcido...
Así
que soy libre, vida en vida que se eleva y se divierte, que sonríe y
que se siente, que se llena de más vida en cada elemento, sol,
tierra, luna, aire, fuego de almas, de horizontes que florecen en
cada amanecer sereno, siendo la vida misma encarnada en este pequeño
y humilde cuerpo...