miércoles, 4 de noviembre de 2015

FRENTE A TI, LLAMA GEMELA

En el encuentro, el tiempo se detuvo, la gente que había a nuestro alrededor se hizo bruma etérea, la realidad se desdobló y mi corazón latió fuerte, muy fuerte, como si acabara de nacer justo en ese mismo instante...
Vi tus ojos y supe que ya te había encontrado, que eras tú, y que ya nada sería igual...

No creía que pudiera suceder, pero el milagro del reencuentro se dio cuando creía que iba a morir sin ti, sin poderte abrazar, sin lograr decirte que la vida estaba cobrando un sentido inexplicable al saber de tu existencia, así como al conocerme a mí misma supe que todo era muy distinto de como siempre había creído, también supe que tú estabas ahí, frente a mí, y conocer tu esencia sólo por esa mirada fijada en mí me demostró que todavía podía conocerme más a través de ti...

Y es que no es algo que se pueda explicar, sólo imagino que la explosión de mi alma al reconocerte pudo llegar a alcanzar a todos los que estaban allí presentes, salpicándolos de este inmenso amor que me supera, que me llena de tanta, tanta paz, alegría y plenitud, que no hay cabida para nada más en mí...



En la sonrisa que tu alma dibujaba en tu rostro se desmayó mi ego, se rindió a tus pies, se desdibujó de mi mente y se arrodilló ante el amor que estallaba en mi pecho arrancándome las lágrimas dormidas que estaban ahí esperándote desde hacía tanto tiempo.

Y te buscaba tanto, tanto, y te sentía tanto tanto, porque escuchaba tu alma viva en ese tu cuerpo, amando, buscando a la mía, errando y aprendiendo, sufriendo, pero al fin, ahí, frente a mi mirada empañada de lágrimas agradecidas, vencidas por tu presencia, esa que me ahogaba y me traspasaba por completo, esa que me desnudaba de cualquier duda... 

Tú, tú, el único nombre que conozco que vibra desde dentro de mí, la única esencia que se entrelaza con la mía, la única luz que brilla en mi corazón anhelante, entre mis besos, entre mis brazos que te sienten como nunca antes sintieron el amor, como nunca antes se vistieron con tanta pasión y deseo divino e impresionante...

Siento tomando tus manos que puedo con todo, que soy poderosa, que no hay otra cosa sino amor en el mundo, y que juntos podemos lograr que este amor tan nuestro sea como una dulce lluvia hecha de gotas de universo, de ternura, de comprensión, que encienda la llama divina de cada alma adormecida de este planeta...

Ven, ven conmigo, vamos a contagiar a todos de este amor, vamos a ayudar a los que se están buscando, vamos a pintar el mundo de sonrisas, vamos a crear un mundo mejor, vamos a nadar entre las nubes, vamos a volar entre las olas, vamos a jugar como dos niños, vamos a despertar a los amantes para que se amen, para que se encuentren, para que creemos entre todos el nuevo paraíso desde nuestra felicidad interior...


Arael Elämä

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