miércoles, 22 de febrero de 2012

CADA MAÑANA...

Cada mañana, abro los ojos y descubro tu luz posada en mi frente. Percibo tu presencia junto a mí, rozando mi esencia, surcando con dulzura mi mente. Pronuncias mi nombre sin que yo lo escuche, y una caricia alada me estremece y me sorprende. Besas mis labios en un suspiro suave y ausente, mas mi alma te siente. Un “buenos días” me despierta abrazada a tu energía, a tu bella y serena mirada, a tu mágico amor entrelazado en lo más hondo de mí misma, de quien soy yo, de quien fui y seré en el mañana.



Me entretengo contando tus “te amo”, jugando con tus besos en mi cuerpo desmayados, amando tus gestos invisibles, tomándote de las manos para seguir soñando esta realidad posible. Hoy me descubrí llorando por la emoción contenida al verte volar en mis ojos, adentrándote en mi ser para borrar mi dolor y mi desdicha. Me senté en tu regazo para abrazar tu alma etérea desde mi yo más elevado, para entregarte mis palabras no pronunciadas porque amarte me ha enseñado, me ha dotado del poder de conocerte y de saberte desde mí misma, del poder de conocerme y de saberme desde ti mismo…


Muchos susurran que eres un espejismo…
Mas yo te siento en mi pecho tan real como mi cuerpo, tan hermoso y feliz en una unión eterna que me atrapa en un ensueño…
Cada mañana abrazada a ti me despierto…
Y sano mi culpa, mi rabia y mi desconsuelo, descansando mis miedos en tu abrazo cálido y envuelta en tu comprensión y tu amor sincero, revelo mi herida para que me cures con tu afecto, porque desnudo mi ser ante tu ser, purifico mi existencia, uniéndome a ti en una divinidad de magnificencia.
Cada mañana, abro los ojos y percibo tu sonrisa arrullando mi  corazón con su maravillosa inocencia…

Arael

2 comentarios:

  1. Somos responsables de reunir nuevamente, a la Otra Parte que se cruzará en nuestro camino. Aunque sea por unos instantes siquiera; porque esos instantes traen un amor tan intenso que justifica el resto de nuestros días.

    También podemos dejar que nuestra Otra Parte siga adelante, sin aceptarla o siquiera percibirla. Entonces necesitaremos más de una encarnación para encontrarnos con ella. Y, por causa de nuestro egoísmo, seremos condenados al peor suplicio que hemos inventado para nosotros mismos: ¡La soledad!
    PAULO COELHO

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  2. Gracias por compartir esta reflexión de Paulo Coelho, diría que es un fragmento de "Brida", aunque no puedo estar segura...
    Un abrazo!!!

    Arael

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