sábado, 21 de abril de 2012

EL VIOLÍN





En el silencio de la soledad de este atardecer que me embelesa con su magia, con su fresca belleza, se entremezclan las notas de un violín que me enamora el corazón con su dulzura, con su embriagador sonido que despierta en mí a  la musa de la poesía, a la diosa del amor infinito, desperezándose así mi alma, amante de la música, de su lenguaje eterno, frágil, pulcro… y poco a poco me posee con su asombrosa hermosura, envolviéndome en su fragancia melodiosa… Soy nota, soy canto, vuelo en este rincón desierto, me disipo entre tus sentidos, me escuchas, danzo entre las cuerdas de la creación de un artista que eternamente se desnuda tocando lo que su espíritu le dicta… 




Cada nota que se desprende de la armoniosa sinfonía se fusiona en mis células dormidas, las transforma, las convierte en un concierto de acordes de esperanza y alegría… Amo ser parte de la partitura de esta existencia, de este regalo que se creó a través del equilibrio del sonido de los corazones que componen y hacen que un instrumento cobre vida…
Y sigo escuchando el violín cautivada, seducida… asombrada por la sensación de haber sido uno con esta linda melodía… No hay palabras, no hay nada que pueda describir esta maravillosa dicha…
Arael

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